Semana de la educación
Se prevé que en 2025 los millennials representarán el 75 por ciento de la fuerza laboral del país. Serán, pues, al grupo que demandará mayor oferta de educación continua y posgrados en México.
Las organizaciones internacionales refieren que la educación debe ser igualitaria, justa y recreativa. Es decir, igual para todos y su oferta debe satisfacer las necesidades de los educandos. Sin duda, es un noble propósito.
Nuestra Carta Magna establece que la educación debe ser de calidad, con base en el mejoramiento constante, y especifica los componentes con los que se debe impulsar (insumos materiales, recursos humanos, procesos educativos y escolares), debiendo reflejarse en resultados de mejora académica de los recipiendarios.
Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad, A. C. (Imco), refieren que en México están matriculados más de 28 millones 145 mil estudiantes en secundaria, 10 millones 88 mil en licenciatura y 937 mil 330 en niveles de posgrado.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) tiene un registro de más de 10 mil 400 instituciones públicas y privadas de educación superior, siendo insuficiente su capacidad para atender la demanda existente de niños, jóvenes y adultos del país que necesitan capacitarse y culturizarse.
En México hay 30 millones de millennials (grupo generacional que aglomera a los nacidos entre los primeros años de la década de los 80 y hasta principios del 2000), quienes constituyen, ahora mismo, la cuarta parte de la población del país.
Se prevé que en 2025 este segmento de la población será el 75 por ciento de la fuerza laboral. Representa, pues, al grupo que demandará mayor oferta de educación continua y posgrados en México.
En la educación media superior es donde existe la mayor tasa de abandono escolar, siendo de un 12.3 por ciento.
Los resultados de la prueba PISA (Programme for International Student Assessment) ubican a México por debajo de la OCDE y de los demás países participantes, específicamente en las áreas de ciencias, matemáticas y lectura.
Lo anterior, según resultados del sistema de evaluación PLANEA, donde destacan las lagunas de aprendizaje de los grados inferiores que, a la larga, generan trampas educativas y provocan rezagos cada vez mayores, contribuyendo al alto grado de deserción escolar en el nivel medio superior.
Adicionalmente, existen 21 mil 436 instituciones de capacitación.
El Sistema Nacional de Información Estadística Educativa (SNIEE) reportó el año pasado más de 5 millones 480 mil estudiantes cursando educación media superior (bachillerato tecnológico, superior y preparatoria), incluyendo la modalidad “no escolarizada”.
Las entidades con mayor concentración y equipamiento son Puebla, Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y Jalisco.
La infraestructura escolar de las escuelas de educación básica presenta un 31 por ciento de daño estructura. Además, treinta y tres por ciento de las escuelas funciona con alguna estructura atípica, 55 por ciento tiene carencias de accesibilidad y 63 por ciento no cuenta con servicios de internet, según datos del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (INIFED).
Llama la atención que un grupo de empresarios instale la primera Semana de la Educación en México, con la cual se pretende reunir a estudiantes de bachillerato general (preparatoria o tecnológico), profesionistas y universitarios interesados en estudios de posgrado y educación continua; familias, docentes, orientadores, responsables de centros educativos y profesionales de la educación para presentar la más amplia oferta académica de la educación superior en México. Dicho evento contará con la participación de diversas empresas e instituciones educativas, universidades de México y el extranjero; asociaciones, fundaciones, agencias especializadas en viajes de educación, emprendimiento, youtubers y consultores.
El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene un ambicioso Programa Educativo mediante el cual se planea construir cien universidades públicas.
La pregunta es… ¿Algún día lograremos satisfacer la demanda educativa con calidad y evitar la deserción escolar?
¿O no, estimado lector?
