Bienvenido 2020
Economía y la Profeco deben revisar los precios de las cadenas productivas y evitar aumentos al bolillo y la tortilla; los especuladores aprovechan el cambio de año para incrementar precios a su arbitrio
El presidente Andrés Manuel López Obrador realizó importantes cambios en la forma de gobernar al desterrar privilegios arraigados por sus antecesores en la forma tradicional de hacer política, lo prometió en su campaña electoral y lo ha cumplido.
El mayor número de compromisos están en marcha: gobierno austero, combate a la corrupción e impunidad, eliminación de privilegios, inclusión social y económica a los sectores altamente vulnerables, etcétera.
Criticado por el círculo rojo y muchos del amarillo por su antineoliberalismo, al adoptar políticas asistencialistas y benefactoras que mucho les incomoda, pues acostumbrados a ser recipiendarios de múltiples beneficios olvidan que el sector público y el privado deben compartir la tarea de favorecer al sector social al compartir el mismo país a ricos y pobres.
A pesar de las adversidades del entorno internacional, López Obrador ha remontado con éxito los avatares que se han presentado: el T-MEC, que da certeza y elimina la posibilidad de imposición de caprichos; los asuntos migratorios cotidianos, la estabilidad del peso frente al dólar, la inversión privada que habrá de fluir con la seguridad que otorgan, ciertamente, todos estos factores que incentivarán en 2020 la reactivación de la economía.
Factores que pretende empañar el espurio gobierno conservador de Bolivia al insultar a López Obrador y al canciller Marcelo Ebrard con el tema de los asilados en nuestro espacio diplomático en ese país, y en visceral respuesta decidieron correr a nuestra embajadora María Teresa Mercado y a diplomáticos de España.
Así actúan los conservadores, sólo recordemos a Vicente Fox cuando en Monterrey le espetó a Fidel Castro, presidente de Cuba, la grosera frase de “comes y te vas”, con el consecuente retiro de embajadores de ambos países. Asunto que resolvimos los liberales de ambos países.
2019 fue un año en el que la violencia siguió siendo la mayor preocupación de la población.
Además, el asunto de la liberación de precios a las gasolinas y diésel en la administración anterior, que originó el disgusto de las clases medias del país con el argumento de incentivar la competencia al llegar diversas firmas extranjeras para estabilizar los precios e incluso bajarlos, resultó una quimera. Muchas estaciones de servicio siguen vendiendo litros que no son de a litro con el uso de sofisticados softwares.
El titular de la Profeco sale a cuadro en las mañaneras del presidente López Obrador informando dónde se vende la gasolina más cara y dónde la más barata y las verificaciones que realizaron sin ninguna sanción reportada.
¿De veras? Sabrá que a los concesionarios se les puede aplicar infracciones hasta por 48 millones de pesos a quien especule y medre, o dicho de otra manera, “a quien robe”. La Ley de Hidrocarburos faculta a la Secretaría de Energía y a la Comisión Reguladora a intervenir las estaciones de servicio para revocarles los permisos de concesión, en paralelo los gobiernos estatales deben revisar acuciosamente con las organizaciones de transportistas los naturales aumentos al transporte público y privado, procurando evitar la imposición arbitraria de nuevas tarifas.
La Secretaría de Economía y la Profeco deben revisar los precios de las cadenas productivas y evitar aumentos desproporcionados al bolillo y la tortilla, pues conocido es que los especuladores comerciantes aprovechan la época invernal y el cambio de año para incrementar precios a su arbitrio.
Estimado lector, evaluar políticas públicas es tema obligado.
Las festividades Guadalupanas, Navidad y Año Nuevo tienen el propósito y la ilusión de revisar metas y fijar nuevas.
Así iniciamos 2020, emulando a los niños que pronto enviarán sus cartas de buenos propósitos a los Reyes Magos.
¿Lograremos nuestros anhelos?, ya lo veremos al término de este año.
Por lo pronto, deseamos tener salud, éxito y prosperidad. ¿o no, estimado lector?
