Momentos eternos; el balcón de Miau 5

Por Sonia González Arana*¡Hola, hola! ¿Cuidándonos? El confinamiento invita a manejar los recuerdos como anclas para afianzarnos a tiempos diferentes. Evocar momentos eternos, es de gran ayuda en la narrativa del tren de pensamiento y hoy, quiero compartir uno en ...

Imagen de la Mujer

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Por Sonia González Arana*

¡Hola, hola! ¿Cuidándonos? El confinamiento invita a manejar los recuerdos como anclas para afianzarnos a tiempos diferentes. Evocar momentos eternos, es de gran ayuda en la narrativa del tren de pensamiento y hoy, quiero compartir uno en particular.

Ante los temblores en la Ciudad de México, que son frecuentes y perturbadores, la comunidad en el edificio en donde vivo ha implementado un plan de contingencia bastante peculiar: mascotas y niños primero.

LLos vecinos que ocupan la planta baja, abren el portón al salir y lo dejan trabado para que los que vienen detrás no pierdan tiempo. Quienes están en otros pisos bajan avisando del inminente sismo y en minutos se integra un numeroso contingente, atento a quienes faltan. Al paso de los años, ya compartíamos celular o cobija y chamarra, si es que no traías suficiente ropa al salir en traje de noche.

La última vez, atentos al movimiento de los cables, esperamos varios segundos… minutos…, la falsa alarma era evidente, al relajarnos, apreciamos rostros que hacía mucho no veíamos… caímos en cuenta que ninguno portaba cubrebocas y, con disfrazada discreción, la sana distancia empezó a emerger. Al ver los atuendos que portábamos, el nervio unido a lo cómico dio paso a la carcajada, uno de los vecinos recogía cada una de sus mascotas de los brazos de otros porque no atinó el broche de sus collares, una de las vecinas sin glamour usaba shorts deportivos, manta a cuadros y tacones altos. Los más jóvenes, en pijamas, descalzos palparon la insalubre textura del pavimento con torso desnudo y pasta dental en la boca. En un instante, recobramos la tranquilidad experimentando una conexión especial, esa que llega al alma en situaciones inesperadas antes de retomar el protocolo.

Cierra tus ojos e imagina ir a gran velocidad, siente el vacío en tu estómago, el viento en tu cara, el sudor por el esfuerzo físico, aspira los aromas, la sal de la brisa del mar, la temperatura del agua debajo de tus pies, la lluvia fresca en un día de verano, esas experiencias sensoriales permanecen adheridas a ti, a tu mente, a tu cuerpo, pero, sobre todo, te une por siempre con quienes lo viviste. Puedes, inclusive, recordar cada palabra, porque las sorpresas que experimentas con las personas y seres a tu alrededor definen el resto de tu relación con ellos. Puede ser el amor de tu vida, tu familia, o individuos que se convertirán en amigos entrañables y formarán parte de tu historia con tan sólo evocar esa emoción compartida.

¿Puedes planearlo? ¡claro!, las vacaciones son un extraordinario escaparate para descubrir la valentía que nunca pensaste tener, asómbrate maravillado por la naturaleza o monumentos perecederos, pueden ser obras de arte o el arte que experimentas al hacerlo tuyo.

Promueve el aroma que te regresa a un lugar, cierta música que te convierte en niña, remembranza de tocar a alguien especial por primera vez o esa meta por la que tanto te esfuerzas. Genera buenos nuevos recuerdos, porque esos momentos eternos se forjan dentro de ti como alternativas de elección, aquéllos con los que tu razonamiento se merma en su totalidad, al dar cabida a esa sensación que permanecerá contigo, transformándote por siempre.

Motiva esas emociones, abierta siempre, sin miedos, déjate sorprender… créeme, con nueve vidas lo he comprobado, el amor y autenticidad que practico todos los días, ¡se sienten fenomenal! y me han hecho ser muy querida. Ejercítalos ¡intensamente!… ¡Hasta la próxima!

                *Twitter: @soniago27624180

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