El legado de El Loco

No es que me dé coraje o, mejor dicho, sí, sí me da coraje y mucho. Lo que pasa es que don Manuel El Loco Valdés es un hombre espectáculo que ha dedicado su vida a este maravilloso y apasionado medio artístico, desde bailarín, extra, actor de reparto, cómico, ...

No es que me dé coraje o, mejor dicho, sí, sí me da coraje y mucho. Lo que pasa es que don Manuel El Loco Valdés es un hombre espectáculo que ha dedicado su vida a este maravilloso y apasionado medio artístico, desde bailarín, extra, actor de reparto, cómico, protagonista de teatro, cine y televisión.

La carrera de El Loquito está unida a la televisión, donde laboró por muchísimos años, fue conductor de varios programas de entretenimiento, algunos de ellos han hecho historia, y lo que se comenta y lo que se dice de ellos es verdaderamente simpático, no me tocó ver muchos de ellos por una cuestión generacional. Por ejemplo, dicen que El Loco llegó a tener tanto trabajo que en un programa en vivo se quedó dormido al aire y como estaba en una mención comercial de un colchón y tenía que descansar en él, simple y sencillamente se quedó dormido al aire.

Otra anécdota es que en uno de sus sketches se le ocurrió llamar a Benito Juárez “Bomberito Juárez”, acción que le costó una multa fuerte por parte de la Secretaría de Gobernación, aunque lo más bello de todo es el origen de su mote; un día un ejecutivo de la televisora en la que laboraba le preguntó: “¿Está usted loco, Valdés? Y le respondió. “Sí, estoy Loco Valdés”, y ahí se le quedó el mote.

¿Y saben qué?, me da mucho coraje, ahora que don Manuel está tan malito y dicen que necesita dinero, que no hay apoyo por parte de los productores teatrales ni de las empresas para las cuales laboró y a quienes dejó millones de pesos, nadie lo ha apoyado.

Eso sí da coraje y mucho, pero lo peor es que tiene diez hijos vivos, de 12 que tuvo, y ni todos juntos pueden pagar el tratamiento de Manuel El Loco Valdés contra el cáncer.

¿Les parece justo?, a mí no, él les dio casa, estudios, comida y mucho más, y que a los 86 años esté preocupado por el trabajo en vez de ocuparse y concentrarse en salvar su vida, no me parece ni justo ni correcto.

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