Irma Serrano
No me cansé. Insistí muchas veces. Tenía tiempo tratando de convencer a mi querida amiga Irma Serrano para que me diera una entrevista. Estaba consciente de que no sería nada fácil, porque la señora en este momento de su vida ya no desea platicar con medios de ...

Gustavo A Infante
Última Palabra
No me cansé. Insistí muchas veces. Tenía tiempo tratando de convencer a mi querida amiga Irma Serrano para que me diera una entrevista.
Estaba consciente de que no sería nada fácil, porque la señora en este momento de su vida ya no desea platicar con medios de comunicación. Es feliz alejada de las cámaras, así que el enlace que tenía para lograr esta charla fue Luis Felipe, sobrino de La tigresa, a quien tengo que agradecerle enormemente que me ayudó a que esto fuera una realidad. Teníamos una fecha programada, la cual tuvo que cancelarse, porque Irma enfermó. Se pospuso cuatro días cuando llegó el momento de viajar a Chiapas, específicamente a Comitán, donde ella vive. Me moría de nervios. Pero también estaba emocionado de ver a Irma, una mujer a la que quiero, admiro y respeto profundamente. Llego a su casa y me encuentro con una mujer tranquila, sonriente, en paz, feliz y relajada. Ya no es aquella que siempre estaba peleando, a la defensiva, o incluso armada. Daba miedo, no se dejaba de nadie. Me encantó verla así, en otra faceta de su vida, alejada de gente abusiva y ratera que se aprovechó de ella durante muchos años y que casi la dejan en la ruina. Sólo de recordar aquellos capítulos de esta historia me llenó de rabia, porque fue una injusticia lo que le hicieron y ¡todo lo que le robaron! Afortunadamente Irma hoy está al cuidado de su familia, de gente que la quiere, procura y está pendiente de ella a cada segundo.
Me contó que es muy feliz estando en su casa tranquila y descansando. No le hace falta nada, se dedica sólo a disfrutar la vida. Aprovechó para decir que no está secuestrada, como tanto se ha rumorado. Al contrario: ella es la que no desea saber nada de la gente. Me permitió entrar a su habitación, tiene una recámara increíble y maravillosa con incrustaciones de marfil que me dejó con la boca abierta. Además tuve oportunidad de ver muchas de las antigüedades que tiene arrinconadas en una parte de su casa. Son una belleza y, supongo, deben valer mucho dinero.
Me encantó verla bien, sana, sonriente, contenta y, tal como debe de ser, ¡disfrutando la vida!
Sin temor a equivocarme puedo asegurarles que la entrevista que hice con mi querido J. J. es la más divertida que he tenido en toda mi vida. Cuando terminamos la charla para el programa En compañía de... me dolía el estómago de tantas carcajadas que me provocó. No había un segundo que no dijera algo simpático, pero además de ser un gran comediante también es un hombre que no ha dejado de luchar ni trabajar para salir adelante. Le ha costado 28 años para llegar a donde está y lo ha logrado con creces. He tenido oportunidad de verlo en una pista nocturna y lo que hace es extraordinario.
Nació en Casas Grandes, Chihuahua. Fue un niño muy rebelde, incluso me relató que cuando tenía 11 años se salió de su casa, prefería andar de vago, por lo que no terminó sus estudios. Esto no ha impedido que logre tener, hoy por hoy, una carrera consolidada.
En su vida ha tenido muchos malos momentos, uno de ellos su abuso al alcohol y las drogas. Pero si quieres saber más de la historia de este extraordinario comediante no te pierdas mañana a las 8 de la noche en Cadenatres Canal 28, En compañía de… el J.J.
Los espero de lunes a viernes, a las 11 del día, en el 98.5 FM o a través de www.gustavoadolfoinfante.com