Cortineros

En estos días en los que todos somos expertos en periodismo y en su presunta ética, en los que todos somos narcólogos; en los que todos somos expertos en comunicación política y, por supuesto, en complots, el escribidor confiesa, con mucha vergüenza, su ignorancia ...

En estos días en los que todos somos expertos en periodismo y en su presunta ética, en los que todos somos narcólogos; en los que todos somos expertos en comunicación política y, por supuesto, en complots, el escribidor confiesa, con mucha vergüenza, su ignorancia respecto a las célebres cortinas de humo y que imperan en el país o cuando menos en las llamadas redes sociales, principalmente Twitter y Facebook.

Cuando el escribidor era un chamaco, no hace mucho tiempo de ello por cierto, las cortinas que más conoció fueron la de hierro que dividía al mundo occidental del oriental (desde el punto de vista geopolítico europeo, por supuesto) en ese tiempo inexpugnable, y las de casa, de las que soltero o casado, siempre fue incapaz de colocarlas, aunque los efectos fueron diferentes según el caso.

Por angas o por mangas, mejor: por el simple oficio, al escribidor le ha tocado ver, oír, hablar y relatar muchos de los episodios nacionales del tercer tercio del siglo pasado y de los años que corren del presente. Y hoy se enfrenta a algo que sinceramente no termina de entender, aunque tendrá que hacer como que sí lo entiende, para que no sea mal visto por la comentocracia bien portada políticamente.

No es la primera vez, ni será la última, también por supuesto. Veamos:

Desde hace varias semanas (meses, años) el precio del peso mexicano, como el de otras monedas, se está depreciando frente al dólar y al euro, y el precio del petróleo bajó en todo el mundo, por razones en ambos casos que los economistas han explicado ampliamente. Pero en México esto fue (es) un desastre y la culpa es, por supuesto, del gobierno “usurpador” (en otras partes del mundo, seguramente también es responsable el gobierno mexicano).

Entonces, el “usurpador”, por supuesto a punto de caer se cree a punta de tuits y likes, el gobierno de México anuncia con bombo y platillos la captura del narcotraficante más buscado del mundo, quien hace seis meses se había fugado de una cárcel de alta seguridad. Pero, de acuerdo con las redes sociales y varios de los poderosos miembros de la comentocracia nacional, no hubo tal captura, sino una entrega pactada, que implicó directamente (esos fueron los hechos) la muerte de seis personas. Después, se dijo y se escribió que un actor y una actriz de cine fueron más eficaces que los sistemas de inteligencia de México y Estados Unidos para dar con el paradero del prófugo, aunque éste haya sido quien llevó a los actores hollywoodenses a su guarida y no al revés.

La captura del narcotraficante fugado fue analizada, interpretada y publicada como una “cortina de humo” para que los mexicanos no nos diéramos cuenta de que el dólar está por encima de los 18 pesos. ¿De veras? ¿De verdad los mexicanos somos tan pendejos, tan necesitados de un redentor que nos diga eso? Bueno, si lo cree así, pues anótese en esa lista y allá usted. El precio del dólar está arriba de los 18 pesos con captura o no captura de un capo.

Luego entonces, dirían autores de silogismos, el gobierno mexicano también provocó un frío del carajo y nevadas para enfriar la calentura de El Chapo y Kate del Castillo, et al., y tratar de que los mexicanos se olvidaran de la detención del narcotraficante, que a su vez fue una jugada para que los mexicanos se olvidaran de la devaluación del peso, que según los economistas es conveniente y, claro, la nominación de mexicanos para ganar nuevamente el Oscar cinematográfico que servirá seguramente para que nos olvidemos del frío. O alguna otra conspiración así. ¿Por cierto, qué fue lo que cubrió la cortina de humo de la caída del peso?

Y lo que falta. A estas alturas, el escribidor no tiene dudas de la cortina de humo o incienso, en este caso, que provocará la visita del papa Francisco a México, y antes el Super Bowl del futbol americano de Estados Unidos, lo que también será un distractor, otra cortina de humo, del gobierno de México para todos, todos los mexicanos que según se cree son unos tontos redomados.

Las cortinas de humo existen cuando quienes las quieren creer las creen y luego las difunden. El escribidor cree, tal vez ilusamente, que los mexicanos tienen la capacidad de hacer distingos.

De no ser así, no nos quedará de otra que reconocer el poderío mundial del gobierno de México para provocar tantos fenómenos cortineros, que más bien ya parecen telones.

CAMBIO DE VÍAS.- Si en realidad se quiere combatir el narcotráfico es necesario atacar el origen y la circulación del dinero ilícito. Y eso ya está demostrado. Si el dinero de los narcotraficantes u otros delincuentes sigue circulando, sus delitos también. Pregunten en Colombia.

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