2 Romeros 2

• Si bien es cierto el daño hecho a Pemex era ya irreversible, el agrónomo vino a acelerar la dilapidación de recursos públicos, alcanzando velocidades que nadie podía anticipar

Gabriel Reyes Orona

Gabriel Reyes Orona

México sin maquillaje

Se va el Romero que manda, pero se queda el Romero que gasta. Al menos por unos días más, el otrora oficial mayor que no pudo explicar la adquisición de calzado en el gobierno de la ciudad, permanecerá en el cargo, dejando atrás una de las más conflictivas, estériles y desafortunadas administraciones de la petrolera chatarra. Burló, sin problema alguno, los requisitos de ley, ya que el Poder Judicial de la Federación hizo nugatorias todas las disposiciones legales que establecen requisitos para ocupar puestos públicos.

La SCJN no ha reparado en el grave daño que hizo a la sociedad mexicana al permitir que el Ejecutivo Federal, antes y ahora, hiciera escarnio de los requerimientos de solvencia técnica y mínima experiencia, exigidos para desempeñar cargos de gestión especializada en sector público.

La mano de Zaldívar y de otros personajes que llegaron a los cargos públicos sin experiencia en puestos similares al que ocuparían, está presente en un inefable criterio jurisprudencial que ampara un sofisma denominado “competencia de origen”. Es innegable que, por decisión del Constituyente Permanente, la Constitución deja claro que los ujieres o auxiliares más directos del Presidente tienen como principal función el ser incondicionales operadores de sus decisiones, sí, se trata de vulgares voceros del capricho oficial. Pero ello, sólo aplica a los secretarios, no al resto de la burocracia.

De la alta burocracia, como de las cortes monárquicas, o incluso, de la alta clerecía, sólo se espera que aplaudan al gobernante en turno, tendiéndose al paso de su jefe, sin que en realidad se piense que ellos sean quienes puedan atender o resolver los problemas nacionales. Su nombramiento es producto de la cercanía y no de las medallas ganadas honorablemente. Ahora, es peor, se premia a los hijos, por los dichos o los hechos de los padres. El extremo más aberrante del nepotismo.

Si bien es cierto el daño hecho a Pemex era ya irreversible, el agrónomo vino a acelerar la dilapidación de recursos públicos, alcanzando velocidades que nadie podía anticipar. El barco ha venido dando tumbos, ya que son polizones los que se apoderaron del timón. Sin embargo, al efecto, diría Pérez Dayán, nadie tiene legitimación para evitar que se infrinjan normas de interés social ni mucho menos, para que se adopten urgentes medidas acordes al orden público. Bajo el criterio impuesto, los nombramientos presidenciales seguirán siendo, con graves consecuencias para la nación, irreprochables. Así, no importan las sesudas sesiones en ambas cámaras para dilucidar los requisitos que deben reunir los funcionarios de especialidad técnica, ya que son letra muerta, asesinada arteramente desde el pleno de Pino Suárez.

De esa forma, el caudillo sólo vino a dar el tiro de gracia a los organismos autónomos, siendo en realidad los ministros quienes los acribillaron, al subvertir la esencia que motivaba su existencia. Al llenarse de anodinos corifeos, mueran o vivan, sirven para lo mismo.

La petrolera, violando la ley, se recargará en el crédito público, sesgando y manipulando el efectivo endeudamiento oficial, lo que hace, metiendo y sacando proveedores del número mágico que se presenta a los no tan ingenuos compradores de bonos, a quienes poco les importa que se les pague violando la ley, mientras el importe del cupón se deposite oportunamente en sus cuentas. Un garlito más se suma a los que el Auditor Superior tendrá que dar ceguera selectiva.

Soberano lastre energético que ahoga las finanzas públicas y consume los recursos que faltan en infraestructura social.

                * greyes@imel.pro

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