“Que sea lo que Dios diga…”

Tres veces le preguntó Joaquín López Dóriga a José Antonio Meade si quiere ser candidato presidencial del PRI. Las tres veces evadió responder. “Estoy allí, en ese espacio de diálogo... pero hay que esperar…”. El experimentado conductor se la volteó. Le ...

Tres veces le preguntó Joaquín López Dóriga a José Antonio Meade  si quiere ser candidato presidencial del PRI. Las tres veces evadió responder. “Estoy allí, en ese espacio de diálogo... pero hay que esperar…”.

El experimentado conductor se la volteó. Le preguntó si aceptaría la candidatura en caso de que el otrora partidazo se la ofreciera. Fue entonces que respondió que sí, que sueña con llegar, pero “que sea lo que Dios diga…”.

La bronca es que el gran elector en el PRI no es Dios, sino el Presidente de la República. Al César lo que es del César, dirían los creyentes. Y será “lo que Peña diga”.

Eso lo sabe muy bien Meade, quien alguna vez nos dijo, en tono resignado: “es muy difícil hacer política desde la Secretaría de Hacienda…”.

El primer mandatario tendrá que voltear a ver las encuestas, hacer consultas internas, hablar con los grupos de interés, valorar las posibilidades de triunfo, antes de levantar el dedo hacia lo que el desaparecido colega Fidel Samaniego llamaba “El Ungido”.

Meade forma parte del póquer destapado por Emilio Gamboa en rueda de prensa, aún cuando no milita en ese partido. Esa es su fortaleza y al mismo tiempo su debilidad. El PRI ya eliminó los candados que le impedían ser aspirante, pero el llamado “voto duro” no lo acaba de digerir. Lo ve con desconfianza por su pasado con Felipe Calderón.

La sociedad, sin embargo, sí lo ve con buenos ojos. No tiene cola que le pisen, a pesar de que ha sido cinco veces secretario de Estado. Eso lo valora la gente.

Todos sabemos que las otras tres cartas mencionadas por Gamboa son Aurelio Nuño, José Narro y Miguel Osorio Chong.

El Presidente ha enviado señales mixtas sobre el tema. Trae muy placeado a Aurelio Nuño. Se lo llevó a China sin estar programado; también a Chiapas luego del temblor. No pierde oportunidad de elogiar el avance de la Reforma Educativa. El titular de la SEP está en la jugada. 

En la comida con los diputados del PRI, antes de que iniciara el periodo de sesiones, dijo que el futuro candidato estaba en el salón. Todo el gabinete fue a la comida, menos el canciller Luis Videgaray y el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid.

Peña volvió a hablar del candidato del PRI en la entrevista que le hizo Ciro Gómez Leyva para Grupo Imagen. Dejó claro que su partido no tiene prisa, y que incluso alguien que sólo tiene el uno por ciento de conocimiento podría ser el abanderado presidencial del tricolor.

La última encuesta de Mitofsky nos dice que las simpatías de Nuño entre los militantes priistas crecieron de 1.8 en julio del año pasado, a 4.5 por ciento en agosto de este año. Insuficiente.

Meade subió de 4.9 a 6.8 por ciento en el mismo periodo. El mero gallo de la militancia es Osorio Chong, pero él sabe que no es el delfín del presidente. Las simpatías del secretario de Gobernación crecieron de 49.6 a 50.3 por ciento, según la citada encuesta.

  • A propósito. Inició ayer el año electoral, que tiene como fin el proceso y la jornada electoral del 1 de julio de 2018.

Será, sin duda, la elección más amplia en la historia de la República, con cerca de 18 mil 500 candidatos que compiten en todo el país.

Habrá elecciones federales en las 32 entidades federativas; comicios estatales y locales en 30 entidades, incluyendo nueve en las que se votará para gobernador o jefe de Gobierno. Está en juego la joya de la corona: la Presidencia de la República.

  • La primera vez que celebro una muerte. En este caso la del #FiscalCarnal. De haber logrado el PRI sus intenciones de llevarlo a ese cargo para los próximos nueve años, todo el Sistema Nacional Anticorrupción habría quedado en entredicho.

En este espacio repetimos hasta el cansancio que Raúl Cervantes no podía ser fiscal general. Dejamos claro que no cuestionamos ni sus capacidades ni sus aptitudes. Es un hombre brillante, reconocido y con experiencia.

Pero su trayectoria priista, de hueso colorado, lo hacía inviable. Fue consejero jurídico del CEN del tricolor, dos veces diputado por ese partido y senador. Ocupó la presidencia de la Mesa Directiva en la Cámara alta y, para colmo, tiene cercanía con el consejero jurídico de Presidencia, Humberto Castillejos

Al PRI le faltó sensibilidad al querer meterlo en el cargo con calzador. Está claro que no camina a ritmo de la sociedad. Se pudo haber ahorrado la crisis legislativa que vivimos si no se hubiese aferrado a Cervantes. Pagó un costo altísimo: tuvo que bajarlo, fortaleció el Frente PAN-PRD-MC y, sobre todo, a su villano favorito del momento: Ricardo Anaya.

No estoy de acuerdo con los que dicen que al joven maravilla le salió su “capricho”... Eso es colgarle una medalla que no sólo es de él. La percepción es que el jefe nacional del PAN se llevó la victoria.

Nosotros agregaríamos que, efectivamente, ganó una batalla, pero no la guerra. Su objetivo es la candidatura presidencial, que tiene amarrada en 80 por ciento, reconocen en corto legisladores calderonistas.

Pero sólo si no tiene cadáveres en el clóset podrá ser candidato. Si los tiene, se los van a sacar. Él jura que es moralmente solvente y que le busquen porque no van a encontrar nada. 

Antes de cerrar la columna quiero dejar claro que no estoy de acuerdo con el método utilizado para sacar a Cervantes de la jugada. El fin no justifica los medios. Haber bloqueado la instalación en la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados es tomar a las instituciones como rehenes.

Eso no se vale.

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