¿Quién gobierna Venezuela?
Henrique Capriles y Leopoldo López no participarán en los comicios; el primero está inhabilitado y el segundo, en arresto domiciliario
Por Gerardo Trujano Velásquez
En 2017, el gobierno de Maduro disolvió la Asamblea Nacional con mayoría opositora y en su lugar impuso a la Asamblea Nacional Constituyente, con el objetivo de redactar una nueva Constitución para el país. Acto calificado por buena parte de la comunidad internacional como un “autogolpe de Estado”.
A finales de 2017 fue decretada la Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que penaliza las protestas y amenaza por igual a partidos políticos de oposición, medios de comunicación y redes sociales que se manifiesten en contra del gobierno de Maduro con una pena de entre 10 y 20 años de prisión por considerarlos “traidores a la patria”.
Desde finales de 2017, el gobierno venezolano inició un paulatino “cierre de fronteras”, primero lo hizo con Brasil y Colombia y, posteriormente, con Aruba, Bonaire y Curazao, con el argumento de “Ya basta que nos roben, ya basta que se lleven los productos de aquí”.
Una más, en enero pasado, a pesar de las negociaciones entre el gobierno y la oposición que se desarrollaban en República Dominicana, de manera sorpresiva el señor Maduro convocó a elecciones presidenciales para abril de este año, en lo que constituye un claro intento de aprovechar la división entre los partidos de oposición, agrupados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD).
Por lo que se ve desde fuera, y a pesar del cierre de fronteras, lo cierto es que miles de venezolanos se ven obligados a pasar a Colombia, no para quedarse, algunos sí para huir, otros para trabajar, pero la inmensa mayoría lo hace simplemente porque necesita comprar cosas tan elementales como comida, papel higiénico, medicamentos o recibir atención médica.
El éxodo de venezolanos que cruzan la frontera con Colombia es ya una emergencia humanitaria. A la fecha, son más de 500 mil las personas que han llegado a ese país (con o sin papeles) y se calcula que podrían alcanzar el millón para julio. Es el caso más dramático, pero no el único, en 2017 se registraron en Estados Unidos cerca de 30 mil solicitudes de asilo político, poco más del doble de las registradas en 2016.
Según el diario colombiano El Espectador, en 2013 un venezolano solicitó refugio en México, mientras que en 2017 fueron cuatro mil 42, (sólo aprobaron 907), pero es sólo una parte de lo que realmente sucede. En los primeros cuatro meses de 2017 habían ingresado a México 28 mil 571 venezolanos, no está claro cuántos se han quedado en el país, cuántos han regresado a Venezuela y cuántos otros hicieron escala en México antes de partir hacia otro destino.
Respecto a las elecciones convocadas por Nicolás Maduro, no podrán ser candidatos los opositores Henrique Capriles y Leopoldo López, el primero está inhabilitado y el segundo, en arresto domiciliario y los partidos de oposición se debaten entre la disyuntiva de participar o no en dicho proceso.
El Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía) ha manifestado su rechazo argumentando que la Asamblea Constituyente carece de legitimidad para convocar dichas elecciones.
Así las cosas, hay que hacer caso al dicho de que “si se ve como pato, camina como pato y nada como pato, es un pato”. En este caso, si Nicolás Maduro habla como dictador, decreta como dictador y castiga como dictador, a mí no me cabe duda: quien gobierna a Venezuela es un dictador, ideologías aparte.
*Coordinador Académico de la licenciatura en Relaciones Internacionales.
