Vete de mí
Mientras unos arman alianzas imposibles de justificar o explicar, los otros, que son también los mismos, piden la expulsión
de los traidores y falsarios.
…no te detengas a mirar
las ramas viejas del rosal
que se marchitan sin dar flor…
Armando Manzanero, Vete de mí.
Siempre estuve convencido de que el llamado efecto cucaracha terminaría erosionando la estructura del sistema de partidos políticos de México.
En realidad, lo que estamos viendo tampoco es novedad; las sabandijas abandonando barcos en hundimiento se han visto permanentemente. El PRD se fundó con tránsfugas del PRI y otros grupúsculos y la chiquillada de partidos que lo único que tienen es presupuesto cedido por el INE han cambiado de nombres como de calzones y esbozo programático.
Ayer nos despertamos con la novedad de un nebuloso frente unificado, no se sabe en torno a qué ni para qué. Lo único en que han insistido sus ingenieros es que no se trata de un instrumento electoral, cosa que nadie cree. Mientras unos arman alianzas imposibles de justificar o explicar, los otros, que son también los mismos, piden la expulsión de los traidores y falsarios de manera que uno ya no sabe quién es quién ni a donde va nuestro amor.
Más allá de lo chusco de esta desbandada múltiple se encuentra el telón de fondo de la miseria nacional que se refleja en sus estructuras políticas. Todo país necesita una red de organismos políticos que representen y defiendan su diversidad. Así como la izquierda no tiene una entidad que represente su pensar y su querer, la derecha ha sido abandonada en pos de las pingües ganancias que el oficio de ser político rinde.
Todos unidos contra Andrés Manuel parece ser la consigna aceptada por todos. A costa de lo que sea, del abandono del barco o de la renuncia a los postulados más sacramente enunciados.
¡Qué país!
PILÓN.- Muerto en Monterrey el cronista deportivo Roberto Hernández Jr. no debió habernos sorprendido que el duelo fuese compartido por Rayados y Tigres igualmente, a pesar de que Don Rober fue un apasionado seguidor del equipo azul y oro. Se le debe a Hernández Jr. el haber llevado una sede radicalmente beisbolera por su cercanía al Imperio, al torrente nacional del futbol soccer. Lo que más le distinguió fue su pasión por el buen futbol y por su equipo, amén de su cortesía natural.
Por eso, lo mismo seguidores de un equipo que del otro lamentaron su muerte; lo mismo hicieron los colegas del medio que con él compartieron o dividieron audiencias desde los micrófonos o las pantallas de una estación u otra, fuese o no rival. Igualmente, la gente de a pie y de estadio expresó su pesar.
De manera similar se le reconoce el impulso que Hernández Jr. dio a la difusión del deporte como alternativa necesaria para los jóvenes y nuestra sociedad.
El gobierno del estado de Nuevo León no se hizo presente en ningún momento del duelo; ni una condolencia ni una esquela ni una corona de parte del gobernador o su séquito. La mezquindad que le caracteriza le va a generar votos de condena.
