Diez morlacos, diez varos o como les quieras nombrar

Lo que el trabajador aporta a una cuenta de retiro actualmente en México es menos de 2% de su salario. En los países miembros de la OCDE, en promedio, ocho por ciento.

Según la revista Forbes, el año 2021 marcará la crisis de las pensiones en México. Será entonces que la llamada “generación afore”, que inició su historia laboral después de julio de 1997, ya no podrá reclamar una pensión llamada “tradicional” y solamente dependerá, para su manutención, de la porción acumulada de lo que haya ahorrado “voluntariamente” en una cuenta afore. No una cifra significativa, puesto que lo que el trabajador aporta a una cuenta de retiro actualmente es menos de 2% de su salario. En los países miembros de la OCDE, a la que pertenece México, en promedio se guarda 8%; en Colombia es de 16 por ciento.

Según el diario Excélsior, los análisis económicos del PRI indican que, de no modificar la situación, en 2015 se acabarán las reservas para estos pagos. Estamos hablando de más de tres billones de pesos. Tan sólo las entidades federativas tienen un déficit de 1.3 billones de pesos; el de Pemex es de casi 680 mil millones, el Seguro Social, casi 700 mil millones, y la CFE, 275 mil millones.

La situación crítica es una combinación de factores. El principal es el estancamiento de la economía, que no ha sido capaz de superar la tasa de crecimiento de los tres puntos porcentuales en más de 30 años. El siguiente es el cambio de la tendencia demográfica. La combinación de los avances de la medicina, que permite a los mexicanos morir más viejos y la transformación de hábitos sociales, que desapareció desde hace años a las familias con ocho, diez o 12 hijos, provoca que la pirámide poblacional se haya reducido en su base, la de los niños y, sobre todo, los trabajadores jóvenes —que son los que, con sus contribuciones, aportan al erario— y se haya engrosado en la parte superior, los mayores de 60 años, que requieren el pago de su jubilación.

Si a esto sumamos el pálido entusiasmo de los mexicanos por el ahorro, nos vamos a encontrar muy pronto con trabajadores en edad de jubilación que van a querer seguir trabajando porque la pensión no les va a alcanzar. La pregunta es si habrá suficientes empleos para tanto viejo. El comercial de radio y televisión de los diez pesitos, morlacos, varos o como les quieras llamar, denota nuestra pobre vocación para ahorrar; los usos y costumbres nuestros eran que nuestros hijos nos iban a mantener toda la vida, para eso teníamos muchos. De paso, nos permite adivinar que los pensionados, dentro de cinco o seis años, van a seguir siendo pobres. De manera especial, si más de los dos tercios de esos ciudadanos de la tercera edad están en la economía informal, que de ninguna manera puede ofrecerles ni medio peso a la hora de la edad madura. Solamente 20% de los trabajadores puede tener una pensión, así sea precaria; el ochenta quedará a la deriva.

El problema no es exclusivo de México; los países europeos, donde la tasa de natalidad se redujo desde que nosotros vivíamos los tiempos de Echeverría, que consideraba los muchos nacimientos no un problema sino un reto que nos bendecía, y en donde los avances de la ciencia han hecho crecer el número de adultos muy grandes, cada vez tienen mayores problemas para pagar esa nómina estorbosa de los que ya no aportan nada y son solamente una carga social.

Soluciones hay pocas: desde luego, el echar mano de los fondos del Seguro Social para pagar las  pensiones, como se hizo en el pasado, solamente pasaría el problema de un cajón del escritorio al otro. Elevar la edad para la jubilación tampoco resuelve nada, solamente lo pospone. Houston, tenemos un problema.

PILÓN.- Yo solamente quisiera preguntar si en este país tan memorioso, y tan empeñado en procurar el respeto a los derechos humanos de tanta gente, alguien recuerda que, apenas hace 15 días, fueron asesinados en Ajalpa, Puebla, dos jóvenes hermanos que trabajaban levantando encuestas sobre los hábitos de consumo de tortillas de la gente. Nadie, ni organizaciones no gubernamentales ni organismos cívicos ni partidos políticos ni iglesias ni autoridades, nadie, dice que a los hermanos José Abraham y Rey David Copado Molina “vivos se los llevaron, vivos los queremos de regreso”.

Temas: