Apostar al error
El Presidente, en su ceguera gubernamental, se escuda y dobla las manos
La inseguridad en el país no cede. Y no se trata únicamente de la escalada en la violencia por parte de los grupos del crimen organizado, sino, también, de la incompetencia de las autoridades que fallan escandalosamente en cada “estrategia” implementada.
Justo cuando uno cree que ha leído lo más miserable y visceral de los hechos del crimen, llega un nuevo acontecimiento para dejarnos sin palabras. Pero lo que más duele es la incompetencia de un gobierno que, simplemente, es incapaz de dar un acierto.
El Presidente, en su ceguera gubernamental, se escuda y dobla las manos. A la prensa que lo cuestiona o los descalifica, insulta, o de plano les impide el acceso a sus conferencias mañaneras; pero al criminal que lo amenaza, lo libera, después de su captura, para hacer el ridículo internacional en materia de operativos de seguridad.
Esta semana fuimos testigos de un espeluznante hecho: la masacre de tres mujeres y seis niños de la comunidad mormona LeBarón, en los límites de Sonora y Chihuahua. El crimen fue señalado como una confusión por parte de los sicarios, según el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo. Un insulto para los familiares de las víctimas.
Pero el presidente López Obrador respalda al funcionario; lo ve fortachón, asegura. Mientras que el país se resquebraja en una ola de violencia que el gobierno no sabe cómo detener.
Uno supondría que ahora se dan cuenta que es mucho más difícil ejecutar que criticar cuando eres oposición. ¿Alguien recuerda cuántas veces pidió renuncias de un sinnúmero de funcionarios hace algunos años?
Pero ahora que él ostenta el poder, las cosas son a su modo. Para él, las pifias están permitidas y este manto de mediocridades lo extiende, tanto a su Gabinete, como a los funcionarios de su partido. Lo cual me lleva a hablar del caso CDMX, en donde la seguridad, en definitiva, empeora.
La inseguridad ha alcanzado nuevos límites en la Ciudad de México. Recientemente vimos el video de una cámara de seguridad, en la colonia Lindavista, en el cual, presuntamente, se quiso secuestrar a un vecino. Dicho vecino tuvo la buena fortuna de escapar, gracias a una acción propia e intrépida con su automóvil, atropellando a los criminales, quienes no tuvieron otra alternativa que salir huyendo.
Días después la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunció que la Guardia Nacional entrará a la alcaldía de Gustavo A. Madero para hacer la vigilancia de la zona, a petición del alcalde, bajo el argumento explícito de que el crimen los ha superado. No tienen nada más qué hacer frente a ellos, ya que los tienen superados, acorralados y la estrategia local resulta insuficiente.
El enfoque de Andrés Manuel López Obrador no funcionó a nivel macro nacional, por lo que la implementación a nivel local, con la intervención de la Guarida Nacional, tendrá el mismo destino. Y no es por augurar un mal presagio, porque nadie debe desearlo, ya que la seguridad para todos los ciudadanos es lo que anhelamos.
Pero, quizá, el principal problema es la incapacidad parar rectificar el rumbo.
El crimen, la impunidad y la delincuencia no conocen de derechas ni de izquierdas, la eficacia contra el crimen responde sólo a la eficiencia de las acciones del Gobierno. Por ahora la apuesta de éste es a perder.
