Trump: nadie sabe para quién trabaja

Al Shabab hizo uso de imágenes del político republicano al momento de estar comunicando una de sus muchas escandalosas arengas.

Mucho se ha dicho que si Donald Trump es electo como el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, el beneficiario mayor será el candidato demócrata, en este caso, muy posiblemente Hillary Clinton, ya que sería muy improbable que las posturas radicales y tremendamente polémicas de Trump en tantos aspectos vayan a ser apoyadas por la mayoría de la población que acuda a las urnas. Y es interesante observar cómo fuera del ámbito local estadunidense, también hay otras fuerzas que aprovechan al caricaturesco Trump para llevar agua a su molino. Entre ellas, está la agrupación yihadista somalí Al Shabab, conocida por sus métodos brutales y su alianza activa con el Estado Islámico (EI) a fin de derrocar al gobierno somalí e instaurar un régimen estrictamente islamista basado en la sharía.

Hace unos días Al Shabab hizo uso de diversas imágenes del político republicano al momento de estar comunicando una de sus muchas escandalosas arengas. De acuerdo con un reporte de SITE Monitoring, Al Shabab distribuyó en Twitter, por medio de Al-Kataib Media Foundation, un video en el que muestra a Trump proponiendo prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos. Ello da pie a Al Shabab a denunciar tal afrenta hacia el mundo musulmán y, por tanto, a llamar a los creyentes a enrolarse en sus filas a fin de combatir a los infieles y a los enemigos del islam, de los cuales Trump es uno de sus voceros más representativos. En pocas palabras, el controvertido político norteamericano se ha vuelto un elemento útil dentro de la táctica usada por la propaganda yihadista destinada al reclutamiento de nuevos militantes.

Evidentemente una agrupación como Al Shabab, tan ferozmente radical en su agenda y sus métodos, no necesita de una contraparte como Trump para justificar su lucha. De hecho, desde hace varios años, mucho antes de que el EI apareciera y de que Trump se lanzara a la política, ya desarrollaba sus campañas de terror por las que se apoderó de importantes áreas de Somalia e incursionó incluso en Kenia y Etiopía perpetrando salvajes matanzas. La piratería ha sido una de sus herramientas, además de las decapitaciones indiscriminadas de civiles, el pillaje y el secuestro. De tal suerte, que con Trump o sin él, Al Shabab seguirá persiguiendo sus fines. Sin embargo, la verborrea del precandidato republicano agrava sin duda las cosas en cuanto a la inyección de fuerza que el islamismo radical recibe para atraer a más y más nuevos militantes que caen en el garlito de asumir que, efectivamente, ante lo que representa Trump no hay otro camino que el marcado por los gurúes de Al Shabab y demás agrupaciones fanáticas: el camino del brutal terrorismo.

Y es que eso es justamente lo que conviene a los intereses de los yihadistas, tener a la mano un rival igual de extremista e irracional que ellos en sus postulados ideológicos, para pintar así el escenario en blanco y negro de tal forma que los espacios para la moderación y los esfuerzos de convivencia pacífica sean nulificados del todo. Trump ha contribuido a que la consigna del “ellos o nosotros” cobre más y más fuerza al atraer a públicos nuevos a adherirse a alguno de los dos bandos, que se perciben enfilados hacia un apocalipsis

inevitable.

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