AMLO acumula errores y descrédito

Es sabido que los errores de AMLO han sido la causa de que no gane la presidencia del país, y ya es un lugar común decir que él es su principal enemigo. Y de nuevo está cometiendo equívocos garrafales, que lo conducirán a su tercera y definitiva derrota en el ...

Es sabido que los errores de AMLO han sido la causa de que no gane la presidencia del país, y ya es un lugar común decir que él es su principal enemigo. Y de nuevo está cometiendo equívocos garrafales, que lo conducirán a su tercera y definitiva derrota en el 2018.

Después de que se destapó la cloaca de la narcocorrupción en Tláhuac, en la que el delegado morenista, Rigoberto Salgado, es el protagonista central, la reacción del tabasqueño fue la misma de siempre: todo se lo achaca a ataques de la mafia del poder que intentan truncar su triunfo en el 2018. Sin embargo, al no condenar y exigir el cese de Salgado, solapa sus crímenes, complicidades u omisiones que se le atribuyen a éste y a varios miembros de su familia, a quienes se les liga con el cártel de Tláhuac, a sus asesinatos, desapariciones, extorsiones, narcomenudeo, etc. Pero al de Macuspana no le importa la corrupción, inseguridad y la violencia prevaleciente en Tláhuac y otros sitios de la ciudad y del país, sino que estos escándalos puedan “manchar” su imagen “impoluta” (y la de Morena), que tanto se esfuerza por difundir, pero que con los errores que él mismo comete, la enloda.

Si el caso Tláhuac exhibió que se repitió lo sucedido con Abarca en Iguala (pese a la tragedia de Ayotzinapa, se le sigue apostando a la narcopolítica para ganar elecciones), el dedazo del expriista que ungió a la delegada de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, como Coordinadora de Organización en la CDMX (título para burlar la ley y encubrir su candidatura para la jefatura de Gobierno), constituye otro error derivado de su caudillismo, y que le afectará a Morena en la Asamblea Legislativa (impedir el cese de

Salgado, por ejemplo), y con alto costo electoral en el 2018. Resulta que AMLO le había prometido a Ricardo Monreal la candidatura a jefe de Gobierno capitalino, si aceptaba contender por la delegación Cuauhtémoc, ya que quitársela al PRD, era clave para Morena, si aspiraba a desplazar a los amarillos de la CDMX. Pese a su carácter de advenedizo, el zacatecano cumplió con la encomienda, y basó su ulterior crecimiento político en ampliar la base social, tejer amplias alianzas políticas y en una buena relación con Miguel Ángel Mancera, lo que molestó al dueño de Morena. Monreal demostró poseer luz propia, que no era un incondicional del caudillo, lo cual, es inaceptable para éste, especialmente para un cargo tan relevante, donde necesita obediencia absoluta. En cambio, Sheinbaum, la gris delegada de Tlalpan, quien se jacta de ser “científica” (en realidad sólo es una aviadora de la UNAM) y, sobre todo, es el “dedo chiquito” de AMLO (servil y de todas sus confianzas) y, por ello, es su candidata ideal para el gobierno capitalino, mientras que el exgobernador zacatecano, al encabezar las preferencias, ya representaba una amenaza. Para frenarlo, la “nomenklatura” recurrió a una inverosímil encuesta como método de selección (dada a conocer a posteriori), cuya única sorpresa fue que ubicó a Monreal hasta el tercer lugar para neutralizar sus impugnaciones, y al humillarlo, bajarlo de su nube política. Con esta burda estafa se entrampó AMLO en sus mentiras, engañó a la ciudadanía, fracturó a su partido, le restará seguidores y votos legislativos. Traicionó a uno de sus cuadros más importantes y leales, y les dio a sus rivales un probable candidato para un eventual frente amplio capitalino, que le gane a Morena, y le reste sufragios vitales para la presidencia. Con su soberbia, suma errores y descrédito. Nuevo harakiri.

ENTRETELONES

Felicitaciones a Excélsior Televisión y

a Contrapunto TV por un aniversario más.

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