Gobiernos de coalición, ¿ya?

Se trata de definir y posibilitar la opción de construir alternativas de gobiernos compartidos, con miras a garantizar mayores posibilidades de acción.

Enrique Aranda

Enrique Aranda

De naturaleza política

A meses escasos antes del formal arranque del proceso sucesorio de Enrique Peña Nieto, en el marco de los eventos realizados en el entorno del centenario de la (ultraparchada) Constitución, liderazgos externos del Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la izquierda institucionalizada —Manlio Fabio Beltrones, Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, de manera relevante— reavivaron el añejo debate sobre la incapacidad práctica de los jefes del Ejecutivo federal para validar y llevar a término un programa de gobierno específico.

Razones existen muchas. Una, sin embargo, parece estar normando el debate entre quienes de una u otra manera participan y/o se vinculan con la política y, más, con el cotidiano hacer de sus protagonistas: la necesidad de avanzar, de reglamentar la posibilidad de los gobiernos de coalición… como alternativa ante las escasas condiciones de gobernabilidad democrática en que, producto de la cada vez más escasa participación de los electores en la selección de sus autoridades, el abstencionismo nacional promedio se estima en 35-40%, han debido desempeñarse, al menos, los últimos cinco presidentes de la República: desde Carlos Salinas de Gortari, a quien casi debió construírsele una exigua mayoría, hasta el actual ocupante de la residencia oficial de Los Pinos, pasando por el panista Felipe Calderón Hinojosa quien, como los anteriores, debió gobernar con el apoyo de la minoría de los electores potenciales.

Se trata, para decirlo de manera práctica, de definir y posibilitar la opción de construir alternativas de gobiernos compartidos, en los que la fuerza política de quien obtenga la mayoría en los comicios, se vea reforzada por la concurrencia de otras fuerzas, en el Legislativo de manera relevante, con miras a garantizar mayores posibilidades de acción y realización de propuestas específicas de gobierno.

No hacerlo, huelga decir, en palabras del expresidente del tricolor, Beltrones Rivera, no estaría sino abriendo la puerta a que cualquiera, en el próximo 2018, se haga con la Presidencia, con algo así como 30-33% de los votos que en términos reales, en el supuesto de que el abstencionismo se mantenga en niveles similares a los de las cinco últimas presidenciales, implicaría que su arribo a la jefatura del Ejecutivo se estaría dando con el apoyo de no más del 20% del electorado… lo que en forma alguna mueve a la esperanza.

¿O sí?

ASTERISCOS

* Incansable promotor y defensor del respeto a la dignidad humana desde una perspectiva cristiana, a los 98 años, murió el empresario y filántropo, creador de Bimbo, Lorenzo Servitje. Prevalece su legado en diversas obras concebidas y/o impulsadas por él, en la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM), A Favor de lo Mejor y en el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc) de manera particular.

* No acaba de resolver —“porque nunca existió intención de hacerlo…”— el diferendo planteado por miembros del grupo que se identificó como “de los 18”, y el dirigente-aspirante de Acción Nacional, el juez y parte Ricardo Anaya Cortés, enfrenta ya —“aunque seguro lo ignorará, como hizo en el otro caso”—, otro con más de 200 líderes que le exigen concentrarse en su trabajo de dirigente y no “en su proyecto personal”.

* Un hecho, salvo que alguna decisión superior y “de última hora…” lo modifique, el acuerdo gobierno-empresarios para, en marzo próximo, revisar de nueva cuenta el monto de los salarios mínimos que, ante el denominado gasolinazo, perdieron entre 3% y 5%  de su poder adquisitivo. La última palabra la tendrá el mandamás en Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, y el dirigente del CCE, Juan Pablo Castañón...

Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.

                Twitter: @EnriqueArandaP

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