Virus símico en la agenda gay

Los brotes de virus símico en homosexuales plantean una recurrente pregunta comunitaria, ¿Por qué la salud no ha sido un tema consistente en la agenda de los colectivos gays? El pasado 21 de julio, un estudio internacional reveló que 95% de los casos de viruela de simio ...

Los brotes de virus símico en homosexuales plantean una recurrente pregunta comunitaria, ¿Por qué la salud no ha sido un tema consistente en la agenda de los colectivos gays?

El pasado 21 de julio, un estudio internacional reveló que 95% de los casos de viruela de simio estudiados presentaron indicios de transmisión por “contacto sexual cercano”. La mayoría de los casos (el 98% de un total de 528 pacientes) correspondió a homosexuales y bisexuales con un promedio de 38 años de edad. Fueron 406 los pacientes que revelaron tener vida sexual activa. El estudio ofrece abundantes indicadores clínicos, pero es cauto en el manejo comunitario de los casos y por ello no informa si los pacientes interactúan en las redes de convivencia gay, aunque señala que antes de infectarse el 20% de los pacientes acudió a grandes reuniones (con más de 30 personas) incluidos eventos del Orgullo y también cita que el 32% visitó lugares de encuentros sexuales durante el mes anterior a la infección.

Este trabajo documenta la Infección por virus de la viruela del mono en 16 países, de abril a junio pasado y fue publicado en el prestigioso The New England Journal of Medicine, suscrito por expertos de la iniciativa SHARE de East London e investigadores de diferentes nacionalidades.

El reporte señala que entre los pacientes diagnosticados con la viruela símica 41% tiene diagnóstico de VIH y revela que al momento de la infección el 96% de ellos estaba en tratamiento antirretroviral, de los cuales el 95% tenía la carga viral del VIH inferior a las 50 copias por milímetro cúbico y que entre todos presentaron un promedio de 680 CD4. Es decir, hombres con diagnóstico de VIH en control y buen sistema inmunológico.

Los síntomas observados en el 95% de todos los pacientes fueron en la piel, pero los investigadores subrayan que las lesiones más comunes se presentaron en el área ano-genital en el 73% de los casos. Llama la atención que en cinco de los centros clínicos participantes en este trabajo se analizó el semen de 32 pacientes y que la prueba de PCR dio positiva en 29 de ellos.

La publicación advierte: “la fuerte probabilidad de transmisión sexual fue respaldada por los hallazgos de lesiones primarias en la mucosa genital, anal y oral que pueden representar el sitio de inoculación”. Sin embargo, a pesar de que se ofrecen suficientes datos para considerar a la viruela símica como otra ITS, el estudio señala: “no fue posible confirmar la transmisión sexual”.

A la fecha, en México ya son 60 los casos acumulados de viruela símica. En los colectivos gays mexicanos existe la percepción de que estos brotes están vinculados con la práctica sexual y por ello demandan información, diagnóstico, atención y vacunación como medidas preventivas.

Hasta hoy, sin embargo, comunitariamente no se ha planteado de forma abierta cuál debe o puede ser la respuesta de gays, bisexuales y otros HSH para que, desde sus propias redes de convivencia, comunicación e incluso de consumo, se contribuya a controlar los brotes registrados en 11 entidades federativas. Con fecha 23 de julio, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica informó cómo están distribuidos esos casos: Ciudad de México (35), Jalisco (12), Estado de México (2), Nuevo León (2), Veracruz (2), Baja California (1), Colima (1), Oaxaca (1), Quintana Roo (1), Sinaloa (1), Tabasco (1) y un caso confirmado en Estados Unidos, con antecedentes de estancia en Jalisco.

Históricamente, la sexualidad más estudiada en México ha sido la de los hombres que tienen sexo con hombres. Los primeros casos de sida alentaron abordajes   epidemiológicos para indagar en la alcoba de los homosexuales. Desde mediados de los años ochenta, el Instituto Nacional de Salud Pública -y poco después el CONASIDA- de plano se abocaron a la tarea de realizar entrevistas, sondeos y encuestas a miles de homosexuales y bisexuales para identificar lugares de reunión y lugares de sexo, rol sexual, número de parejas y nacionalidad de esas parejas, uso de condones, consumo de sustancias, pero sobre todo infecciones de transmisión sexual.

Al paso de los años más instituciones de salud, académicas, universidades y organizaciones civiles hicieron lo mismo. En poco tiempo se pudo identificar la bisexualidad como expresión oculta pero abundante del sexo en este país y las estrategias para prevenir el VIH revelaron una amplia gama de infecciones activas de transmisión sexual entre HSH.

La información contenida en esos estudios revela la vulnerabilidad de la salud sexual en los HSH, bisexuales y gays. No se trata de un dato nuevo; siempre ha estado ahí. ¿Cómo proteger una libertad sexual y sus manifestaciones de afecto, erotismo y placer si se les deja fuera de la agenda de reivindicaciones?

No es solo un asunto de salud pública. Es un tema comunitario en un sector de la población que ha logrado reivindicar muchos sus derechos sin poder construir las condiciones que le permitan disfrutar de su sexualidad en condiciones de protección y seguridad. Ni el mercado de consumo, ni las farmacéuticas ni mucho menos los gobiernos federales o estatales pueden quedarse con esa responsabilidad. Esto tiene que entenderse.

La viruela símica ofrece otra oportunidad para entenderlo.

Referencia

  • Thornhill, JP y otros. “Monkeypox Virus Infection in Humans across 16 Countries, April-June 2022. The New England Journal of Medicine, 21 de julio del 2022.

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2207323

@LuisManuelArell

Temas: