Resistir, votar y resistir
¿Por qué habiendo tantas razones para que en México se gesten insurrecciones masivas la población impulsa el cambio de régimen por la vía electoral? La respuesta viene del pasado reciente, del año 2000 cuando el Partido Revolucionario Institucional perdió la ...
¿Por qué habiendo tantas razones para que en México se gesten insurrecciones masivas la población impulsa el cambio de régimen por la vía electoral?
La respuesta viene del pasado reciente, del año 2000 cuando el Partido Revolucionario Institucional perdió la Presidencia de la República ante Vicente Fox Quesada y se comprendió que la alternancia es factible. Ahora las encuestas ubican al abanderado oficialista por debajo del 17% en la intención del sufragio. De hecho en la opinión pública ya se experimenta la misma sensación colectiva de aquel año cuando se sabía que el priismo no iba a ganar.
En 2006 la oposición enfrentó nuevamente al priismo con dos propuestas diferentes que prácticamente empataron, decidiéndose el triunfo para Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional, por una diferencia de décimas sobre la izquierda aglutinada en torno a Andrés Manuel López Obrador. Seis años después el PRI recuperó la presidencia con una innovadora campaña encabezada por Enrique Peña Nieto.
Como entonces, hoy la gente está convencida de derrotar otra vez al viejo priismo. Pero hay que ponerle los puntos a las íes: si la sucesión presidencial avanza no es tanto porque haya confianza en las autoridades electorales sino porque millones de hombres y de mujeres tienen la certeza de que ese es el camino.
El rechazo masivo al priismo se gestó en 1988 con la candidatura presidencial de un destacado ex priista, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y se ha sostenido desde entonces en núcleos duros de la sociedad por la profunda desigualdad que sumerge al país. Esa semilla de repudio no ha dejado de expresarse; es un movimiento irreductible porque germina con las nuevas generaciones, aunque siempre de manera dividida.
Los estudios demoscópicos han resultado omisos frente a la resistencia civil. Algunos recogen el sentir colectivo de manera superficial y reducido a entre partidos. Pocas encuestas se despliegan para medir la relación de la intención del voto con el hartazgo popular por tanta barrera estructural y financiera que no permiten recibir mejores ingresos, educación y servicios de salud.
Definitivamente al sistema político mexicano le falta reconfigurarse para medir niveles de molestia, aceptación o indiferencia sin la sombra de las campañas electorales. Y es que los partidos políticos orientan el uso de los millonarios recursos públicos etiquetados en las campañas políticas en función de ofertas unilaterales en lugar de ofrecer, con esos recursos, respuestas concretas y sin demagogia a la ciudadanía. Definitivamente no hay correlación entre lo que ofrecen los candidatos y el anhelo libertario del votante.
Georges Didi-Huberman, filósofo e historiador del arte, ha observado que en todo proceso de emancipación social y política existe deseo libertario. Un deseo proyectado en infinidad de expresiones y sentimientos que promueven cambios radicales, como el que ahora se expresa en México en el contexto de la sucesión presidencial.
Muchas de las manifestaciones de cambio son efímeras aunque también subsisten. “Los levantamientos —dice este investigador francés— van desde el más mínimo gesto de retirada hasta el movimiento de protesta más multitudinario”. Y de todo eso hay registro.
Considerado un teorizador de la imagen, Didi-Huberman se ha dado a la tarea de documentar esas expresiones de resistencia y consecuente rebelión en distintas partes del mundo, incluido nuestro país. En la actualidad el Museo Universitario de Arte Contemporánea (MUAC) exhibe una exposición transdisciplinaria sobres las emociones colectivas y los acontecimientos políticos que pueden considerarse desórdenes sociales, agitaciones, revueltas, insumisiones o revoluciones. La curaduría incluye más de 250 obras entre fotografías, pinturas, dibujos, grabados, manuscritos, películas y diversos documentos en los cuales estos movimientos subversivos de distintos países quedaron registrados.
Paralelamente a la exposición, el autor ofrece un ensayo en el que revisa la orientación de la subversión a lo largo del tiempo. En todos los levantamientos, dice, rechazar constituye el gesto fundamental cuando se decide “existir” y “hacer otras cosas”.
Sin duda votar contra el régimen priista es “existir” y votar a favor de la oposición es “hacer otras cosas”. El asunto es que ese voto rebelde se mantiene separado y se confronta entre sí.
Referencia
- Didi-Huberman, Georges. Aproximaciones, traducción de Xavier Rodrigo y Mercé Ubach. Ed. MUAC/UNAM, México, 2018.
