Aguascalientes… el sexo sin sexo
Urge implementar en México una política pública de salud sexual. Hablar abiertamente del sexo permitiría enfrentar problemas, enfermedades y delitos asociados al silencio con el que vive su sexualidad la mayoría de la población. Sin embargo, quienes dentro de la ...
Urge implementar en México una política pública de salud sexual. Hablar abiertamente del sexo permitiría enfrentar problemas, enfermedades y delitos asociados al silencio con el que vive su sexualidad la mayoría de la población.
Sin embargo, quienes dentro de la Secretaría de Salud deben asumir esta labor preventiva no pueden, no quieren o no saben hablar de sexo, ignoran cómo cuidarlo y mucho menos entienden el compromiso que como servidores públicos tienen de impulsar acciones afirmativas para que pueda disfrutarse sin daños a la salud.
Lo mismo sucede en la Secretaría de Educación Pública donde el tema tampoco importa; los estudiantes aprenden muy poco y de manera esquematizada sobre su genitalidad, contenido abordado con frecuencia en medio del prejuicio y restringido a la función reproductiva.
Tan graves omisiones institucionales ha facilitado que sectores fundamentalistas (muchos desde la cúspide del poder) ocupen espacios públicos e impongan principios religiosos para reprimir y castigar la sexualidad de los demás, ya que en este singular orden deontológico los censores se cuidan de predicar con sus propios cuerpos y mucho menos con el de sus familias.
Los ataques sexuales cometidos por “juniors” con padres conservadores, la existencia de amantes secretos al servicio de señoras decentes, las casas chicas de esposos piadosos o la paidofilia de curas represores, son apenas atisbos de una doble moral con antecedentes significativos.
Hace 22 años Edgar González Ruiz difundió por vez primera una exhaustiva relación de estos grupos creados para combatir la promoción del condón al amparo de las relaciones públicas que bien saben tejer desde la jerarquía católica y desde el Partido Acción Nacional. Entre los referentes citados por el autor destaca un pasaje de 1993 cuando la ex presidenta municipal de Mérida, la panista Ana Rosa Payán, se dirige a integrantes de la Asociación Nacional Cívica Femenina para confiarles:
“hace rato que veníamos por ahí (por Viaducto) veíamos un letrero grandote que me llamó mucho la atención y el letrero anunciaba condones y decía DIGA NO AL SIDA. En un gobierno que se precia de respetar a los ciudadanos no se deberían permitir anuncios como éste”.
Aquel espíritu inquisitivo de la señora Payán sigue expresándose hoy día. A fines del pasado mes de marzo, el Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes retiró dos anuncios espectaculares que tres días antes había desplegado para promover el uso del condón, acompañados con la imagen de dos hombres dándose un beso. Supuestamente un grupo de mujeres que se ofendieron ante dichos contenidos orquestó una protesta, sin embargo lo más seguro es que la voz que ordenó bajar dichos espectaculares llegó desde muy arriba.
¿Cómo pretende el ISSEA prevenir el VIH si no se vincula con los gays, la población más afectada?
Y eso explica por qué el ISSEA no atendió la petición de activistas liberales y de la comunidad gay para volver a subir los espectaculares mencionados. ¿Cómo pretende el ISSEA prevenir el VIH si no se vincula con los gays, la población más afectada? ¿Creen en el ISSEA que los activistas de esa entidad le confiarán su salud?
Aunque la falta de autonomía del ISSEA documenta la ofensiva de estos segmentos integristas cobijados por funcionarios o personalidades influyentes, lo cierto es que la revitalización del conservadurismo mexicano que desprecia el ejercicio de la sexualidad y su consecuente protección tiene una clara explicación en la decisión del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) para desarticular las instituciones que habían enfrentado exitosamente tanta mojigatería: CENSIDA y CONAPRED. Ese vacío constituyó una esperada invitación y regresaron a escena.
Ya sin el PAN CENSIDA no termina de comprender por qué su tarea va más allá de ofrecer una variedad de contenidos informativos contra el VIH para que cada entidad los use, sin tener un plan integrado y coordinado de acción.
En este momento no importa ya subir nuevamente los espectaculares sino reflexionar lo sucedido.
La salud sexual de los mexicanos, evidentemente, pasa por la prevención del VIH pero también de todas las infecciones de transmisión sexual. A menos que el Secretario de Salud, José Narro Robles, quiera promover el sexo sin sexo.
Referentes
- González Ruiz, Edgar. “Conservadurismo y Sexualidad; cómo propagar el Sida”, Ed. Rayuela, 1994, México.
- González Ruiz, Edgar. “La sexualidad prohibida, intolerancia, sexismo y represión”. Ed. Plaza & Janés, 2002, México.
@LuisManuelArellano
