Construyendo puentes en el Pacífico a través del comercio
Los bienes exportados de México a Australia se han incrementado en la última década, al igual que el intercambio comercial
Pocas cosas acercan más a los países como incrementar el comercio y fortalecer sus vínculos económicos, y nada facilita más esto que los tratados de libre comercio. Por mucho tiempo, Australia y México han hablado sobre negociar un tratado de libre comercio. Cuando el exprimer ministro, John Howard, visito México en el 2002, le propuso al entonces presidente Fox un tratado de libre comercio bilateral. Las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP) reemplazaron por un momento la idea de un acuerdo bilateral, pero eventos recientes lo han vuelto a establecer como un objetivo.
Nuestros dos países ya están negociando un tratado de libre comercio a través de la Alianza del Pacífico. Con una población total de más de 220 millones, la Alianza del Pacífico tiene un PIB total de más de 1.86 trillones de dólares. Sus miembros —Chile, Colombia, Perú y México— tienen en común una economía estable y creciente, así como su compromiso con una integración global.
Un tratado de libre comercio de alta calidad y comprensivo entre Australia y la Alianza del Pacífico nos ayudaría a maximizar las sinergias existentes. México ya es el socio comercial más importante para Australia en América Latina, su comercio bilateral asciende a más de 2.3 trillones de dólares (2015). Actualmente la balanza comercial está cargada del lado de México. Los bienes exportados de México a Australia se han incrementado considerablemente en la última década, principalmente en equipo y partes de telecomunicaciones, bebidas alcohólicas, instrumentos médicos y vehículos. El intercambio comercial también ha crecido.
Un tratado de libre comercio fortalecería nuestra relación. Resolvería el hecho de que, aun teniendo 45 tratados de libre comercio, México no tiene uno con la doceava economía más grande del mundo, ayudando, además, a México a diversificar sus relaciones comerciales con economías globalmente importantes. Expandiría las fuentes de suministro para la economía mexicana. Por ejemplo, si se eliminara la tarifa de 115% en la cebada australiana, los productores mexicanos de cerveza reducirían sus costos y consolidarían la posición de México como el país líder en exportación de cerveza. Además, la tecnología agrónoma australiana puede ayudar al campo mexicano a mejorar su productividad. Las compañías australianas que se especializan en el manejo de agua pueden ayudar a México a enfrentar los retos de saneamiento, infraestructura y agricultura. El sector mexicano de explotación de recursos energéticos, en el cual ya hay un creciente número de empresas australianas exportando, sería un claro benefactor de la tecnología y los servicios de minería australianos. Así, también se verían beneficiados aquellos que trabajan en la industria de infraestructura en México, a quienes las empresas de ingeniería y construcción de Australia podrían ayudar aún más con sus productos. Australia también podría ser un proveedor confiable de autopartes, como ya lo es en Asia. Los consumidores mexicanos podrían ganar mucho si pudieran comprar productos australianos más baratos, como nuestros excelentes vinos y carne de alta calidad.
Asimismo, en la era de cadenas de suministro locales y regionales, el comercio generalmente sigue a la inversión. Nuestra relación en este ámbito ha crecido dramáticamente en los últimos años. En el 2010, Australia invertía 159 millones de dólares; hoy en día esa cifra es de cuatro mil millones de dólares, la mayoría en industrias de infraestructura, minería, servicios y manufactura. La inversión de BHP en la exploración de aguas profundas en el campo petrolero de Trion, en el Golfo de México, podría crecer a ocho mil 700 millones de dólares, inversiones adicionales de este tipo llevarían la relación comercial y de inversión entre ambos países a niveles imposibles de imaginar hace una década.
Australia ha reducido sus tarifas progresivamente durante las últimas décadas y ahora tiene uno de los regímenes tarifarios más bajos del mundo. En gran parte, debemos nuestros 26 años de crecimiento económico ininterrumpido a esto. Por esto es que yo ansío el día en que los negocios australianos puedan acceder a este mercado en igualdad de circunstancias. No tengo ninguna duda de que las grandes empresas mexicanas también disfrutarán y aprovecharán un tratado de libre comercio para continuar su crecimiento e integración con la región de Asia, de la cual Australia es una parte integral. Al unir las cadenas de suministro entre Asia y el continente americano, un acuerdo comercial entre la Alianza del Pacífico y Australia establecería un puente que cruce el océano más grande del mundo y conectaría a mexicanos y australianos de una forma provechosa para ambos.
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–Embajador de Australia en México
