El poder de las alianzas: Por qué apoyar a nuestro personal de mantenimiento de la paz es ahora más importante que nunca
Por JeanPierre Lacroix Todos los días, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se moviliza para brindar protección a cientos de miles de personas vulnerables producto de las situaciones políticas y de seguridad más frágiles en el ...
Por Jean-Pierre Lacroix
Todos los días, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se moviliza para brindar protección a cientos de miles de personas vulnerables producto de las situaciones políticas y de seguridad más frágiles en el mundo.
Nuestro personal civil y uniformado apoya los “alto al fuego”, previene y responde a la violencia, investiga las violaciones y los abusos de los derechos humanos y ayuda a construir la paz, la recuperación y el desarrollo en los países afectados por conflictos. No hay duda de que su presencia salva y cambia vidas.
En Sudán del Sur, más de 80% de los encuestados en un reciente estudio de percepción dijeron sentirse más seguros gracias a la presencia de las fuerzas de paz de la ONU. Las comunidades de otras zonas de conflicto también dan testimonio del impacto del mantenimiento de la paz. Durante la operación “Que reine la paz” en la República Centroafricana, los líderes locales informaron que el aumento de las patrullas estaba disuadiendo a los grupos armados, mientras que el suministro de agua potable, la asistencia médica y la rehabilitación de carreteras por parte de las fuerzas de paz mejoraron sus vidas. “Previene a los enemigos de la paz en nuestra región para que la paz regrese y nos permita movernos libremente”, dijo Iyo Feikoumon, de la aldea de Doyi.
Nuestro personal militar y policial hace todo lo posible para llevar a cabo este mandato en condiciones difíciles y, a menudo, peligrosas. Sin embargo, el objetivo final es crear las condiciones para soluciones políticas y una paz sostenible.
Lograr ese resultado es cada vez más difícil en un clima político y de seguridad mundial cada vez más tenso.
Cada vez más miembros del personal de mantenimiento de la paz resultan heridos o mueren ante condiciones volátiles. La frecuencia de los ataques maliciosos contra el personal de mantenimiento de la paz aumentó de 280 en 2020 a 463 el año pasado. En 2021, hubo 24 víctimas mortales debido a estos actos violentos.
Entre los que hemos perdido se encuentran ocho Cascos Azules que murieron cuando su helicóptero cayó en el este de la RDC en marzo. Asistí a un servicio conmemorativo muy conmovedor junto a mis colegas en Goma. Todos comprendemos que el riesgo y las pérdidas son inevitables dada la naturaleza de nuestro trabajo, pero reunirnos en estas trágicas circunstancias nos recuerda el inmenso precio que han pagado los Cascos Azules caídos y sus familias. A ellos, quiero rendirles homenaje.
Para el mantenimiento de la paz la ONU no está sola. Seguimos fortaleciendo nuestras alianzas con los 122 Estados miembros que aportan más de 75 mil efectivos militares y policiales a nuestras 12 operaciones de mantenimiento de la paz.
Este año celebramos el Día Internacional del Personal de Paz de la ONU bajo el lema “Personas. Paz. Progreso. El poder de las alianzas”. Es una oportunidad para agradecer a los socios su contribución y hacer un nuevo llamado a la acción en la búsqueda de la paz y la seguridad mundial.
A veces se nos pueden plantear preguntas sobre el valor y el impacto del mantenimiento de la paz.
Pero si no es el mantenimiento de la paz, ¿qué otra cosa?
¿Existe hoy en día una solución mejor para mantener el alto al fuego, para proteger a los civiles, evitar el caos y apoyar los esfuerzos de paz en los complejos entornos afectados por el conflicto en los que se despliegan nuestras operaciones?
A pesar de estas interrogantes, las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se mantendrán, junto con nuestros socios, para ser una fuerte fuerza de cambio en un esfuerzo colectivo por lograr la paz y el progreso para todos los pueblos.
