Europa sin memoria
Parece ridículo acusar a los inmigrantes de causar crisis, pues ¿ no fueron los europeos los que al terminar la Primera Guerra Mundial se repartieron el Oriente Medio (...)?
Por Claudia Prieto Piastro
Más de un millón de inmigrantes provenientes de Oriente Medio y África llegaron a Europa en 2015. Huyendo de guerras, radicalismo religioso y caos, los refugiados buscan en el viejo continente la seguridad y estabilidad que sus países de origen no les pueden ofrecer. Arriesgar la vida con tal de llegar a Grecia y entrar a la Unión Europea parece mejor opción para miles de personas que la de quedarse en sus países enfrentando un futuro incierto.
Estos miles de refugiados, muchos de ellos escapando de Daesh (Estado Islámico) son hoy acusados de desestabilizar a Europa no sólo económicamente, sino culturalmente. Pero no son sólo los políticos de ultraderecha quienes acusas a los inmigrantes de sumergir a Europa en una crisis, es la clase política en general (y no sólo la europea), que aun cuando se abstiene de declaraciones incendiarias, evade su responsabilidad con la humanidad, la obligación de la estable Europa de ayudar a aquellos seres humanos menos afortunados.
Y cuando a luz de la historia analizamos la situación actual, parece ridículo acusar a los inmigrantes de causar crisis, pues ¿no fueron los europeos los que al terminar la Primera Guerra Mundial se repartieron el Oriente Medio sin tomar en cuenta por un solo momento divisiones culturales o religiosas y siguiendo sólo intereses económicos? ¿Quién esclavizó a África con siglos de colonialismo y explotación? No tenemos si quiera que ir tan atrás en la historia. La crisis en Iraq, la incontrolable guerra civil en Siria, son, por supuesto, consecuencia de décadas de dictadora y violencia, pero también de constantes intervenciones de Occidente, de tráfico de armas, de la Guerra Fría y, por supuesto, de las luchas por petróleo.
Las declaraciones del primer ministro francés, Manuel Valls, en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, demuestran que la clase política europea no tiene memoria. Señala a los migrantes como el final de la Unión Europa, olvidando que uno de los principales objetivos de la Unión Europea fue evitar guerras, reconocer la libertad de movimiento de los seres humanos y, por supuesto, el derecho de todos de buscar refugio y huir de las guerras. Se les olvida también que ese radicalismo religioso al que tanto le temen, es justamente de lo que los inmigrantes huyen y que Arabia Saudita, uno de los grandes aliados de Occidente es uno de los mayores promotores del mismo.
En los últimos días, Dinamarca aprobó una propuesta para confiscar los bienes de los refugiados (con excepción de los anillos de casados, qué sensibilidad) al llegar a las estaciones de trenes europeas. La fotografía parece sacada de la Segunda Guerra Mundial y aun así la propuesta fue aceptada e incluso aplaudida. Al final, Oriente Medio y África nunca han sido el problema de Europa, pero Europa siempre ha sido el problema de Oriente Medio y África.
