Productos “Swiss made”: excelencia suiza para el mundo
Cuando se piensa en relojes, se piensa en Suiza, y cuando se piensa en Suiza, se piensa en fiabilidad y puntualidad.
Por Louis -José Touron*
Desde sus navajas precisas hasta sus relojes exactos, los productos helvéticos cuentan con una variedad en marcas, diseño y tecnología que aseguran una auténtica riqueza. Puedo decir que, cuando se piensa en relojes, se piensa en Suiza, y cuando se piensa en Suiza, se piensa en fiabilidad y puntualidad. La exactitud y la puntualidad son valores que la población suiza parece compartir con sus relojes.
Pero más allá de la puntualidad, un reloj o navaja suiza es un digno representante del ímpetu de mi país. Desde hace más de cuatro siglos, la tradición, el know-how, la alta tecnología y la innovación han logrado que la relojería suiza mantenga su liderazgo en el mercado mundial de los relojes. La relojería es la tercera industria de exportación, después de la química-farmacéutica y la maquinaria. En términos de valor, nuestra industria abastece 50% de la producción relojera mundial. Este sector exporta 95% de su producción a los cinco continentes, y México es el país latinoamericano más importante. Las numerosas invenciones de primera hacen de ella un ejemplo particularmente envidiado: primer reloj-pulsera, primer reloj de cuarzo, primer reloj solar, primer reloj-pulsera estanco, reloj-pulsera el más plano del mundo, reloj-pulsera el más pequeño del mundo y mucho más.
Durante 1970 y 1980, las crisis circunstanciales y las perturbaciones tecnológicas derivadas de la aparición del reloj causaron una profunda redimensión del sector: de 90 mil empleados con los que la industria contaba en 1970, se redujeron a unos 30 mil para 1984. Fue un golpe fuerte para las miles de familias que durante generaciones se dedicaron a perfeccionar la cuidadosa tradición del ensamblado de relojes. Sin embargo, la mutación estructural de la rama y la vuelta con fuerza del reloj mecánico, permitieron al sector recuperar rápidamente su primer lugar, así como también su fuerza laboral para de nuevo alcanzar los 57 mil 300 empleados en 2013.
En medio de la fuerte crisis que vivieron miles de suizos, en 1971 la Orden del Consejo Federal, que es el gobierno de Suiza, dispuso simplemente que un reloj suizo es un reloj equipado con una estructura suiza. Dicha definición fue nuevamente revisada y especificada en 1992 en donde se concluyó que se consideraría que un reloj suizo es todo aquel que esté provisto de: su estructura, ensamble, control final de calidad, fabricación y un mínimo de 50% de sus piezas sean de origen suizo. Y a partir de 2017 las reglas del “Swiss made” serán aún más estrictas. Escribiré sobre esto con más detalle en la próxima columna.
A pesar de ello, y como todos los símbolos de éxito, la denominación “Swiss made” es objeto de abusos y, en muchas ocasiones, es utilizada en relojes que no tienen ni una sola pieza suiza.
Es por eso que constantemente autoridades suizas han intervenido en contra de marcas de relojes engañosas, intentando impedir a través de procedimientos administrativos, que estas marcas sean registradas en otros países.
Muchas medidas importantes se tomarán próximamente respondiendo a la necesidad de mantener la reputación y credibilidad de la industria, pero sobre todo creemos que estas acciones serán positivas para proteger el trabajo y la gran tradición de miles de suizos; manteniéndose así como la industria número uno en el mundo debido a su tradición, innovación y dedicación tan antigua que la hace la favorita en el mercado mundial de los relojes.
*Embajador de Suiza en México
