Vergüenza
A muchas nos parece increíble que (algunos, muchos, a saber) hombres sean capaces de establecer este tipo de pactos. Pareciera que aquellas prácticas que pensábamos de tiempos remotos y ya superados, eran solamente una convención que había atrapado las mentes de una sociedad que basaba su orden en la desigualdad
No al abuso del poder
La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) ha explicado que desde la creación de la Liga MX Femenil, en 2016, los clubes acordaron establecer un tope salarial para las jugadoras en función de tres categorías: a) las mayores de 23 años ganarían un máximo de 2 mil pesos; b) las menores de 23 años, 500 pesos más un curso para su formación personal y c) las jugadoras de la categoría Sub-17 no tendrían ingresos, pero podrían tener ayuda de transporte, estudios y alimentación.
El acuerdo fue sustituido en la temporada 2018-2019, cuando la Liga MX informó a los clubes que el tope máximo sería de 15 mil pesos y sólo cuatro de sus jugadoras podrían ganar por arriba de tal monto, además de que los apoyos en especie no podían superar los 50 mil pesos por torneo.
Dicen que el sueldo mensual de los futbolistas va desde 15 mil o 20 mil, hasta los 50 mil al mes. Un futbolista de la Liga MX, en promedio, gana mil 73 dólares, que al mes representan 643 mil pesos.
https://www.mediotiempo.com/futbol/liga-mx/dinero-gana-jugador-futbol-me...
A muchas nos parece increíble que (algunos, muchos, a saber) hombres sean capaces de establecer este tipo de pactos. Pareciera que aquellas prácticas que pensábamos de tiempos remotos y ya superados, eran solamente una convención que había atrapado las mentes de una sociedad que basaba su orden en la desigualdad.
Una sociedad convencida de la superioridad masculina y, por lo tanto, mujeres y hombres encontraban muchas “buenas razones” para que a ellas se les pagara menos, pues era “justo”. El sueldo de ella era sólo para apoyar a la familia, ella no tenía las mismas capacidades, ella no era tan responsable, ella no era tan inteligente. Y, podemos agregar, ella no se iba de juerga.
Pierre Coubertin, famoso por ser el impulsor de las Olimpiadas modernas, argumentaba que la presencia de las mujeres en un estadio resultaba antiestética, poco interesante e incorrecta. Realmente, argumentos muy sólidos ante los derechos humanos y ante los dichos populares, por eso de que “en gustos se rompen géneros”, pero de una soberbia inconcebible, y le hicieron caso durante muchos años.
Quizás, las razones para tamaña injusticia se encuentren en eso que llaman subjetividad, que habla de las fortalezas y las debilidades de las y los individuos. Y cuando se es débil en este campo, el miedo atropella.
¿A qué le tienen miedo estos “caballeros”? Hay quien dice que “uno no ataca a lo que odia, sino a lo que teme. La sociedad, por ejemplo, es machista porque los hombres nos hemos impuesto a la fuerza sobre las mujeres”. ¿Temen venganza? Olvídenlo, queremos igualdad de derechos.
Octavio Salazar, profesor de Derecho Constitucional, afirma que “es necesario que los hombres nos interroguemos sobre la posición privilegiada que tenemos y sobre cómo hemos construido una subjetividad masculina que es injusta para las mujeres. No es que la masculinidad esté en peligro, es que la masculinidad acaba siendo un peligro, porque está en la base de tantas injusticias y violencias que sufren mayoritariamente las mujeres, pero también otro tipo de masculinidades disidentes. Hay que acabar con ese modelo de masculinidad hegemónica tan tóxico. Las mujeres siguen teniendo miedo a muchos hombres que pueden matarlas, acosarlas, violarlas o explotarlas. Y los hombres, a que el feminismo nos saque cosas de nosotros mismos que no nos gustan”.
https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/03/03/5a998333e5fdea53558b45...
Margaret Atwood: “Los hombres tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres tienen miedo de que los hombres las maten”. La desigualdad en todas las dimensiones de la vida, hasta en el futbol. Qué vergüenza que haya este tipo de “hombres” y que ocupen puestos donde deciden contra ellas por el sólo hecho de ser mujeres.
