Somos Arte, somos Ciencia, somos Luz
En esta cultura machista, Rita Segato dice que“el cuerpo femenino significa territorio”. La Madre Tierra a la que hay que ¿conquistar? Nada extraño el que las mujeres sean “botín de guerra” para ¿el vencedor? Apropiarse de lo que no es suyo, el cuerpo de las mujeres
Frase de Bella Jazmine Sosa López, egresada de la Universidad Veracruzana, en una ceremonia a la que asistió la hoy Coordinadora de la Guardia Nacional, quien también estudió en esa Casa de Estudios. Difícil creer esas bellas palabras en estos tiempos de oscuridad, donde el dolor es, como dijera Rita Segato, “pedagogía de la crueldad”: Cuando llega el sufrimiento, tenga la forma que tenga, el cuerpo y la mente piden escapar, desaparecer.
Ante la indiferencia, queda recurrir a la rabia, al odio hacia los demás. Estrategia de autodestrucción, demostrados sus tristes resultados reiteradamente por la historia. El dolor no atendido, no acompañado, no aliviado, no comprendido, se transforma en ocasiones, en crueldad. Asociada al deseo, a veces a la necesidad, de sujetos sicológica y socialmente débiles y fragilizados para creerse grandes, fuertes y valientes. Vano intento, pero ojalá, como dijo Sabina, “que ser cobardes no valga la pena”.
En esta cultura machista, Rita Segato dice que “el cuerpo femenino significa territorio”. La Madre Tierra a la que hay que ¿conquistar? Nada extraño el que las mujeres sean “botín de guerra” para ¿el vencedor? Apropiarse de lo que no es suyo, el cuerpo de las mujeres. Afortunadamente, hay algunas, como la famosa abogada Ruth Bader Ginsburg, que saben usar la ley y las palabras para reacomodar la dignidad que los bravucones desacomodan y sus lambiscones celebran, instaurando igualdad.
Ruth Bader llegó a ser quien es apoyada por su madre, quien además de insertarla en la ruta de los estudios, le dijo dos frases constantemente: “Una: tienes que ser una dama y la otra: hay que ser independiente. Estudiar leyes era algo inusual en aquellos tiempos. Para la mayoría de las niñas que crecieron en los años 40, el título más importante no era una licenciatura, sino con quién estabas casada”. Una vez casada con Martín, la pareja procuró la igualdad de responsabilidades. Un matrimonio feliz. ¿Y en México?
Patricia Trujillo ha sido nombrada representante de la Policía Federal en la Coordinación Operativa Institucional de la Guardia Nacional. Siguiendo las huellas de su padre, estudió medicina y se inclinó por la criminalística. Sabe, por experiencia propia y por profesión, del dolor y sus remedios; conoce, por vivirla, la importancia de la autonomía para las mujeres; está, al parecer, obsesionada por entender la sinrazón de la violencia: 12 doctorados gritan su insatisfecha curiosidad. Tiene conciencia, suponemos, de que no hay desarrollo posible sin la incorporación igualitaria de niñas y mujeres como propulsoras, creadoras, contraloras y beneficiarias de las políticas públicas que pretenden garantizar la seguridad humana.
Nota en una botella al agua: las madres, los padres, obligados a cuidar sus huellas en hijas e hijos, por la debida, indebida atención a sus dolores.
La Guardia Nacional, que tiene como mandato “la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad y el pleno ejercicio de los derechos de las personas”, podrá cumplirlo en la medida en que las hijas, los hijos sean considerad@s personas y aprendan a defender su dignidad. No hay ningún ángel de la guardia.
En el presente, hay que informarse sobre la violencia, no aceptarla bajo ninguna circunstancia y menos bajo el disfraz de amor, fomentar un ámbito de respeto a todas las personas y a todos los animales, expresar siempre una postura.
No silenciar a nadie. Parece poco, pero al menos, reconforta saber que en algo se puede colaborar. Recordar que: “Usted puede estar en desacuerdo sin ser desagradable”, frase de Ruth.
¿Ser Arte? Quizás en estas épocas y para la vida de las y los humanos sea posible pintando con colores de igualdad, construyendo espacios para la convivencia pacífica, cantando armoniosamente el respeto a la ley, esculpiendo tolerancia, tejiendo lazos de cohesión social y escribiendo para el presente y la posteridad.
¿Ser Ciencia? Aplicando algunos principios básicos de las matemáticas: un número nunca es igual a una persona; la igualdad no es identidad; el orden de los factores si altera el producto.
¿Ser Luz? Sólo es posible teniendo muy claro la importancia de la oscuridad. La Dra. Trujillo ha sido templada por estos saberes. Desearle éxito es reiterar la urgente necesidad de paz en México. Cuenta con todas.
