Esperanza de vida

Hoy recordé a Rubén Darío y sus Cantos de vida y esperanza. Hoy me entristecí. Inicia con: “Yo soy aquel que ayer no más decía, el verso azul y la canción profana”.

Al buscar los datos de la esperanza de vida en México, en 2014, ésta se ubicó en poco más de 77 años para las mujeres, y en 72 años para los hombres. ¿Por qué esa diferencia? Y además, hay que saber que la primera causa de muerte entre los jóvenes es la violencia, sumando muertes violentas, accidentes y suicidios. Muchos, muchísimos de nuestros jóvenes, ya no dirán el verso azul ni la canción profana. Han muerto de manera violenta.

“Yo supe del dolor desde mi infancia, mi juventud... ¿fue juventud la mía?” ¿Cuántos adolescentes, si vivieran, suscribirían estas frases? ¿Cuántos creen, como Rubén Darío, que “Potro sin freno se lanzó mi instinto, mi juventud montó potro sin freno; iba embriagada y con puñal al cinto; si no cayó, fue porque Dios es bueno?”. ¿De cuándo acá se llama “instinto” a lo que es una socialización en el machismo? Y, como preguntó Mónica Zalaquett Daher, ¿cómo sufren los hombres por el machismo? Habría que estudiarlo.

Vivimos en una cultura que condiciona y presiona a los hombres a mostrar su hombría a través de la violencia y agresividad, para evitar rechazo o burla. “Es decir, no basta con nacer hombre, sino que se debe probarlo de forma tal, que en muchos casos cuesta la vida.” El promedio de esperanza de vida es menor para los hombres que para las mujeres en el mundo entero, y esto parece estar íntimamente ligado al estilo de vida masculino fomentado por el machismo.

La información nos dice, con optimismo: En México, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente; en 1930 las personas vivían en promedio 34 años; 40 años después, en 1970, este indicador se ubicó en 61; en el 2000 fue de 74 y en 2014 es de casi 75 años. La esperanza de vida se alargó una década en los países ricos para alcanzar en promedio 80.5 años en 2013. México se ubica en el último lugar de los 34 países miembro, con un promedio de 74.6 años. Además, reiteran: Los hombres mueren fundamentalmente por accidentes y violencia. “Si vives el machismo peleas por nada. Es como la selva, ¿entendés? Crees que el más fuerte sobrevive, pero al final todos mueren”. Humberto Urbina Mendoza1, expandillero.

“La tierra está preñada de dolor tan profundo que el soñador, imperial meditabundo, sufre con las angustias del corazón del mundo”. Y ese soñador, aunque imperial meditabundo, murió con las angustias del corazón y no precisamente del mundo, sino de la propia vida mal vivida. Si los hombres, tanto como las mujeres, se dieran cuenta de que con el machismo todos perdemos, estaríamos más cerca del cambio necesario.

Aparte de los enfrentamientos violentos con otras personas, muchos hombres interpretan que el papel de “ser un hombre fuerte” significa que pedir ayuda es un signo de debilidad. Muchos hombres se resisten a reconocer que se sienten enfermos, o a consultar al médico. Por no hacerse revisiones regulares de salud, muchos mueren por causa de enfermedades que son curables si se detectan en las primeras etapas.

Otra causa de muerte para muchos hombres son los accidentes de tránsito. Los hombres del mundo sufren tres veces más lesiones debido a accidentes de tránsito que las mujeres, por conducir rápido y con alcohol. ¿Recuerdan Rápido y furioso?

Según un estudio, “las tres primeras causas de muerte en hombres en México (de 15 a 64 años) fueron accidentes (tránsito, laborales), homicidio (pleitos, riñas entre hombres) y cirrosis hepática (vinculado al consumo de alcohol).” Lo que es más, aunque más mujeres que hombres intentaron suicidarse, de los suicidios consumados el 75% fueron hombres. La relación más cercana de los hombres con la violencia facilita usar métodos más contundentes al decidir suicidarse. Según la cultura machista, para los hombres pedir ayuda, incluso en el momento de contemplar quitarse la vida, es considerada una muestra de cobardía. Me pregunto: ¿Cuántos escriben con sus vidas Cantos de vida y esperanza?

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