Coahuila y la paridad

Si bien podemos afirmar que el primer congreso local que se integró de manera paritaria en el país fue el de Coahuila a inicios de este 2015, también podemos decir que la paridad allá, en Coahuila, nos está dando muestras de que la cuestión de la batalla cultural que se libra en favor de la igualdad está aún muy lejos de haberse ganado.

Una brillante diputada coahuilense, entendiendo que la paridad implica igualdad de trato y de condiciones en todos los ámbitos de la vida, hizo una propuesta para que en el registro civil a la hora de oficializar un matrimonio, se incluyera en las pláticas prematrimoniales la distribución equitativa de tareas del hogar y así, quedara claro cómo se deben repartir. Ni que decir que de inmediato brincaron las misoginias atrapadas en los pantalones. Un compañero dijo que “eso de repartir trapeadores no era asunto serio”. Y que, por supuesto, eso “son tareas propias del sexo femenino”.

Los usuarios de Twitter comenzaron a atacarla con comentarios machistas. Uno de ellos: “La mujer está para obedecer a su AMO”; otro: “Si le digo a la diputada @GeorginaCano que sí aguanta un mueble, me bloqueara?” o “Yo te exhorto a comprar más Fabuloso y termines de trapear”.

Cualquier genetista serio, mujer u hombre, podría responder que a pesar de haber buscado afanosamente el gen “plancha”, “trapeador”, “escoba” o “cazuelas”, por ninguna parte han aparecido. Lo de labores propias de uno u otro sexo, son, ni más ni menos, atribuciones culturales que, en el caso de las que le han impuesto al sexo femenino, le resuelven al masculino de manera muy cómoda, la vida cotidiana. Por eso, estos hombres no quieren ni oír hablar de la doble jornada. Y para colmo, desprecian tanto a esas labores como a quienes las realizan.

Nancy Fraser, estudiosa de la política y profesora en The New School en Nueva York, nos recuerda que hacia finales de los sesenta y en los setenta, en el mundo se estaba desarrollando una poderosa crítica al androcentrismo de la sociedad con su división fundamental entre el trabajo productivo, pagado, y el trabajo reproductivo, no pagado. Estos coahuilenses, por lo visto, no son personas instruidas.

Desde ese entonces, la agenda por la igualdad ya estaba integrando cuestiones de distribución de tareas socialmente relevantes, y de reconocimiento a esas labores, sin las que sería prácticamente imposible la vida actual. Hace poco tiempo, en la reunión celebrada en Naciones Unidas, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo que “se promoverá una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres para mejorar la distribución de la carga de trabajo en el hogar”. Es decir, hemos avanzado en la conciencia de la injusticia entre los géneros en las personas que tienen la capacidad de reflexionar.

Increíble parece que, quienes piensan que sus méritos y capacidades son causa directa que les ha permitido tener un espacio en algún congreso, o un lugar en la sociedad, no se percaten de que su “talento” ha sido apoyado y de manera muy importante, por aquellas a quienes desprecian: las mujeres que les han dado de comer, les han lavado la ropa, les han limpiado la casa. Uno de sus “méritos” es, entonces, la conchudez.

¿Será que en realidad temen que esas mujeres tengan voz y capacidades mucho más importantes para representar los intereses de una parte de la sociedad, que la que ellos, con insultos y descalificaciones, son incapaces de hacer? Quienes luchamos por la igualdad estamos combinando redistribución de tareas, reconocimiento real (en contante y sonante) a quienes las hacen, y representación política de estas personas.

Nancy Fraser dice: “la paridad de participación es una interpretación radicalmente democrática de la igualdad. Este concepto se ha expandido y profundizado. Se aplica cada vez a más áreas de la vida, no sólo a la esfera legal, no sólo a la esfera política, también a la esfera económica, la familia, la sociedad civil. De modo que (la paridad de participación) no queda satisfecha con los meros derechos formales en el papel, sino con las condiciones materiales efectivas requeridas por la gente para realmente interactuar como pares o como iguales en la sociedad”. Felicidades a Georgina Cano.

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