Cambio de época
Como certeramente señaló Manuel Castells desde 1999: “ésta no es una época de cambios, sino un cambio de época” La Era de la información. México, Ed. Siglo XXI. Esta definición es muy importante porque implica cambios profundos en todas las actividades humanas, ...
Como certeramente señaló Manuel Castells desde 1999: “ésta no es una época de cambios, sino un cambio de época” (La Era de la información. México, Ed. Siglo XXI). Esta definición es muy importante porque implica cambios profundos en todas las actividades humanas, por la acelerada introducción en la sociedad de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación; que están definiendo una época diferente de todas las anteriores. En 2002, Castells mencionó también que: “Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información y comunicación, en un círculo de retroalimentación entre la innovación y sus usos. La difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder, al apropiársela y redefinirla sus usuarios. Las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar”. Para comprobar esto basta operar un celular; que ya es mucho más que un simple teléfono.
Se ha estudiado que esos cambios son espectaculares, sin embargo, hay señales de que su impacto económico será menor y más problemático en el futuro: Entre 1820 y 2000 —en 180 años— la población se multiplicó seis veces y el PIB por habitante 14.5 veces; 8.5 veces más que en los 18 siglos anteriores. Sin embargo, el siglo XXI ha comenzado con expectativas de crecimiento tanto de la población, como del PIB mundiales, muy inferiores a los del siglo XX, y con un crecimiento tendencial del envejecimiento de la población mundial muy superior al del siglo XX. Esos datos muestran que el siglo XXI crecerá menos y con mayores problemas que en el siglo XX.
La revisión del progreso tecnológico actual aporta suficiente evidencia para comprobar que su cambio ya no es lento y lineal, sino rápido y exponencial; y que los procesos para crear y compartir artefactos, conocimientos e ideas están fuertemente interrelacionados. Marshall McLuhan anunció —desde 1966— esa transformación que está definiendo un nuevo entorno, que cada día se materializa: cualquier tecnología crea gradualmente un nuevo entorno humano… y esos entornos no son envolventes pasivos, sino procesos activos.
La revisión de la aceleración de las innovaciones importantes de la humanidad revela que desde hace 1.8 millones de años —hasta el año 5000 a.C.— sólo hubo 11; un promedio de una cada 181 mil 818 años. Lo significativo es que 90% de esos avances se realizaron durante el siglo XX. Eso revela que la velocidad de las innovaciones está aumentando progresivamente; pues basta saber que del año 1950 al 2000 hubo un promedio de una innovación cada tres meses. Estamos inmersos en una revolución —un cambio de época— que es difícil de percibir, en el que la velocidad y amplitud de los cambios tecnológicos hace necesario actualizar o modificar los paradigmas de muchas actividades y profesiones.
Ante esta situación, el mayor problema en el siglo XXI es que aún se aplican soluciones del siglo pasado, y no por falta de recursos tecnológicos, sino por ignorancia o ausencia de voluntad y conciencia social. Por eso es importante promover el uso de nuevas tecnologías en todas las actividades. Esa transformación se dará principalmente en las ciudades, ya que actualmente 50% de la población mundial vive en ellas y eso aumentará hasta llegar a 80% en 2050.
