Movilidad: eficiencia o desperdicio

La superficie de las vialidades no es ya suficiente para el aumento de vehículos

Sólo en pocas ocasiones durante el año —como sucede en vacaciones— se puede verificar claramente que el tránsito de autos, autobuses y camiones es fluido, centenares de miles de vehículos, aunque probablemente sean millones, no circulan en nuestra ciudad. Esa situación contrasta con la de todos los días, cuando se congestionan calles, avenidas, viaductos y segundos pisos; lo que demuestra que la superficie de las vialidades no es ya suficiente para el aumento de vehículos, que cada día son más.

Tenemos así la peor de las situaciones, porque es evidente que este congestionamiento reduce la eficiencia y velocidad de este medio de transporte, con el consecuente desperdicio de horas-hombre y de combustibles. Aunque hay millones que soportan y pagan ese desperdicio, lo que es aún peor es que no se tiene —o no se conoce— una solución a este grave problema. Tarde, como sucede cuando hay que improvisar, se ha intentado remediar esta situación y se han promovido otros sistemas de movilidad. Las eco-bicis, para viajes cortos, han sido un acierto. El Metrobús ha sido una solución para recorridos largos, a pesar de las protestas iniciales, tanto de los automovilistas como de los choferes de microbuses. Ese sistema se ha ampliado y se tienen ya seis líneas y se anuncia una séptima. Otro acierto fue la construcción de la línea 12 del Metro, después de años de irresponsabilidad de varios gobiernos de nuestra ciudad, que sólo han favorecido la construcción de vialidades para una minoría de la población. Esas acciones han aliviado la movilidad, que será cada vez más lenta si no se aumenta, diversifica y mejora el transporte público.

Las tareas pendientes necesariamente deben privilegiar las alternativas de transporte más eficientes y de mayor capacidad. La mejor, y más importante, es la diversificación y mejoramiento de las rutas y de los autobuses. Miles de microbuses congestionan rutas que pueden ser mejor atendidas por autobuses, pero cambiar eso representa un problema que no se ha intentado resolver, para evitar el conflicto con los concesionarios. Basta ver el desorden y los conflictos diarios en las terminales del Metro y en avenidas, para comprobar que se tiene la peor de las situaciones, donde cada chofer de los miles de microbuses tiene que luchar, poniendo en riesgo a sus usuarios, para moverse más rápido en avenidas y calles congestionadas.

Calles usadas como estacionamientos, aún en doble fila.

Horarios escalonados.

Circulación nocturna de grandes camiones y trailers.

Temas: