Después del terremoto
Definitivamente, nuestra ciudad desafía cualquier pronóstico. ¿Cómo es posible que en el mismo día en que se recordaba el terremoto de 1985 se tenga otro, cuyas consecuencias aún sufrimos? Durante el terremoto, que cuyo epicentro se localizó muy cerca del Valle de ...
Definitivamente, nuestra ciudad desafía cualquier pronóstico. ¿Cómo es posible que en el mismo día en que se recordaba el terremoto de 1985 se tenga otro, cuyas consecuencias aún sufrimos?
Durante el terremoto, que cuyo epicentro se localizó muy cerca del Valle de México, la respuesta de miles de personas fue muy buena; sin duda, gracias a que se había realizado antes un simulacro. Como estaba en un quinto piso, el edificio vecino que tiene 20 pisos, golpeó varias veces al más pequeño. Eso fue algo que se repitió en muchos, donde no se dejó espacio para la junta constructiva. La evacuación se realizó con orden y sin gritos ni empujones en la escalera; aunque lo absurdo es que hay una de “emergencia” que no se usó.
Desafortunadamente ya estamos acostumbrados a recibir y creer comentarios y noticias exageradas o falsas, pero lo que ha resultado otra vez sorprendente es la actitud positiva de miles de personas que han ofrecido su trabajo y apoyo a las tareas de rescate y ayuda. Algunas son tan jóvenes que no habían nacido el 1985. La ayuda se ha desbordado y, con más entusiasmo que organización, hemos visto la respuesta inmediata de la sociedad. Además, miles de policías, soldados y marinos se han movilizado para organizar y supervisar el rescate de edificios y personas; y vigilar las zonas más afectadas.
Este martes Excélsior publicó un mapa con la localización —en puntos rojos— de 45 edificios destruidos o en peligro de colapso. Se puede comprobar que están en una banda vertical que tiene una dirección norte-sur, ligeramente hacia el poniente. Esa zona revela una falla en el suelo, que originalmente era parte del lago del valle.
Después del terremoto es conveniente verificar sus consecuencias. La positiva, que no ha sido enfatizada, es que centenares de miles de edificios, incluso muy altos, resistieron y siguen en pie. Además, las columnas de los segundos pisos, puentes y pasos a desnivel están firmes, y también están en pie edificios tipo A, que reciben y atienden al público. El Metro y centenares de autobuses funcionan y fueron la única vía para que miles de personas regresaran a sus hogares. Eso ha sido y es un ejemplo a nivel mundial.
La respuesta de las autoridades de la ciudad ha sido rápida y oportuna; algo que ha sido posible por el trabajo de miles de personas. Aunque hay quejas de que algunas no las atiendan, lo evidente es que hay prioridades: las escuelas, hospitales y edificios públicos son primero, y son miles. Se recibieron tres mil 848 solicitudes de revisión para inmuebles, ya se realizaron dos mil 290 inspecciones y se visitaron 79 mil viviendas.
El saldo negativo ha sido grave: 153 muertes, 48 personas hospitalizadas, cuatro de ellas se encuentran graves y ayer se rescataron nueve personas más, aunque es probable que aumentan muertes y heridos graves.
Tal como sucedió en 1985, hemos visto ahora lo mejor y lo peor de cada persona. Asaltos, rapiña en los edificios desalojados y personas que se presentan en centros de acopio para revender lo que les dan. Lo peor han sido las redes sociales que difunden noticias falsas o exageraciones que aterran a miles de personas. Dicen que tendremos una réplica terrible; y ya se han dado 39, que se caerán edificios y hay que abandonarlos; y en muchos la estructura no se dañó, aunque puede haber grietas en muros, plafones y tengan ventanas y canceles rotos, algo que asusta gravemente a la mayoría de las personas, pero no representan un peligro para el edificio.
