Hábitat III: el futuro de la ciudad
De las propuestas que se presentaron en la reunión en Quito Ecuador de la ONUHábitat III, conviene destacar algunas. En un foro alternativo, que se celebró en las mismas fechas en Quito, se presentaron trabajos que son útiles, porque cuestionan los resultados de las ...
De las propuestas que se presentaron en la reunión en Quito (Ecuador) de la ONU-Hábitat III, conviene destacar algunas. En un foro alternativo, que se celebró en las mismas fechas en Quito, se presentaron trabajos que son útiles, porque cuestionan los resultados de las tres reuniones de Hábitat. Un manifiesto, resumido en diez puntos, ha sido el texto más crítico. Fue coordinado por el destacado geógrafo y urbanista Jordi Borja, que cuestionó la utilidad de esas tumultuosas reuniones: De nada sirven las declaraciones que expresan buenas intenciones y nada más.
El manifiesto ofrece una visión resumida de los principales problemas de las ciudades modernas, en los países que se están urbanizando rápidamente: “Los males de la ciudad no son producto de la fatalidad… El mundo se urbaniza, la ciudad se dispersa y la ciudadanía se atomiza… es en las periferias que se desarrolla la no-ciudad, la urbanización sin ciudad”. Ante esa situación, se critican las declaraciones surgidas en Hábitat desde 1976: “…Denuncian incluso pero sin criticar las causas y mecanismos que crean estas situaciones”. Además, se señala la gravedad de los problemas que enfrentan diariamente los habitantes de las ciudades: “Estamos en una época de regresión social, de acentuación de las desigualdades, y de complicidad y debilidad de los Estados… La economía urbana es hoy la principal fuente de acumulación de capital y en gran parte esta acumulación va vinculada con la especulación”.
Un tema espinoso, pero que, finalmente, pudo ser incluido en las recomendaciones de Hábitat III fue el derecho a la ciudad, la necesidad de que las urbes ofrezcan las mismas oportunidades y obligaciones a todos sus habitantes. De manera especial se señala uno de los principales problemas en la gestión de las ciudades: “Al creciente malestar de nuestras sociedades urbanas se añade la crisis institucional motivada por la inoperancia y corrupción de los poderes públicos y económicos”. Concluye enfatizando que “no ha habido el mínimo seguimiento de las resoluciones de cada conferencia Hábitat”.
Alejandro Aravena, premio Pritzker y comisario de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2016, ha publicado su texto Cinco lecciones para la ciudad del futuro, sobre la reunión de Hábitat que, desde su posición de “guía espiritual”, recuerda a los de Le Corbusier. Con la advertencia de que las ciudades tendrán dos mil millones de habitantes más en 2036, detalla sus recomendaciones para afrontar ese desafío. Señala que los problemas más difíciles serán la escala, la velocidad del proceso y la escasez de recursos con la que se deberá responder a un proceso de urbanización sin precedentes en la historia humana. Advierte que de los tres mil millones de habitantes de las ciudades, mil millones son pobres, con la inequidad y resentimiento social que eso representa. Aravena insiste en que para solucionar esos problemas se requiere un plan urbano bien diseñado, un Estado de derecho que permita gestionarlo y el financiamiento que lo haga posible. Su recomendación más controvertida es la insistencia en lograr la participación de la gente en proyectos públicos y privados, para desarrollar ciudades sostenibles.
Lo evidente es que a la larga lista de aspiraciones de la Nueva Agenda Urbana de Hábitat III le falta respaldo político —a nivel nacional, estatal y municipal— para lograr un desarrollo equitativo y sostenible de las ciudades del futuro.
