Habitat III: el derecho a la ciudad

Ese encuentro en Quito sirvió para planear, construir y gobernar ciudades sostenibles.

Esta semana se realizó en Quito la reunión ONU-Habitat III. Cerca de 50 mil personas acudieron al encuentro en el que se definió la Nueva Agenda Urbana para los próximos 20 años; para planear, construir y gobernar ciudades sostenibles. Participaron presidentes, secretarios de Estado y alcaldes de 500 ciudades, en 140 países. También acudieron representantes de instituciones, de universidades y Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Evidentemente la aprobación de la Nueva Agenda Urbana fue el centro de la atención del evento. En las reuniones previas se elaboró un documento que se discutió por cuatro meses; que sólo pudieron firmar los representantes de gobiernos nacionales. Como los gobiernos no están obligados a cumplir esos acuerdos, la presión por pasar de las buenas intenciones a acciones concretas ha sido muy fuerte.

La declaración de Quito se compone de 175 conceptos que son una guía, con prioridades: El cuidado del medio ambiente, especialmente la capacidad de adaptación de las ciudades al cambio climático; el uso racional del agua, la contaminación ambiental y manejo de desechos; la atención de los servicios públicos; y la vivienda adecuada para la población.

Un aspecto muy importante fue la inclusión del derecho a la ciudad: que promueve la ciudad como un bien colectivo y público. La secretaria de la Sedatu anunció la aprobación en México de la nueva Ley General de Asentamientos Humanos y Ordenamiento Territorial y Urbano, que incluye ese derecho; el de igualdad de género, el respeto a la diversidad, a las mujeres, y a las personas vulnerables; la seguridad y protección ante desastres naturales; y el fomento a la economía urbana.

Un reclamo generalizado es cómo se puede concretar esa Nueva Agenda Urbana. Se señaló que se necesitan leyes, normas y reglamentos para cumplir los objetivos. Para eso se requiere:

*Una interrelación eficiente entre los tres niveles de gobierno nacional-estatal-municipal.

*Que los gobiernos tengan los recursos necesarios, actualizando los sistemas de captación de impuestos y los mecanismos de financiamiento, para atender los problemas de infraestructura, espacio público y transporte colectivo.

*Fortalecer la gobernanza de las ciudades, con la coordinación necesaria, especialmente si los gobiernos son diferentes, para realizar proyectos y obras socialmente relevantes.

*Realizar una evaluación oportuna del desarrollo urbano, por medio de la medición, monitoreo y la participación de observatorios ciudadanos.

Ante los problemas de la mayoría de las ciudades, se generó también en Quito un Foro Alternativo a Habitat III. El evento congregó a numerosas personalidades que declararon que no han dado seguimiento a las resoluciones de las reuniones anteriores de ONU-Habitat, y que es urgente cambiar el modelo de desarrollo urbano, orientándolo a:

*La densificación de la ciudad, y la estructuración de las zonas metropolitanas como redes con sistemas de movilidad diversificada.

*Promover el mejoramiento de las zonas pobres y la construcción social de la vivienda; del desarrollo económico; y de colaboración en la gestión de los servicios y equipamientos, en el consumo, la producción, y en iniciativas culturales y políticas.

En resumen, acciones efectivas para reducir las desigualdades e injusticias en las ciudades, que permitan garantizar la sostenibilidad de la vida y las actividades humanas.

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