Corredor de la avenida Chapultepec

Atendiendo las atinadas sugerencias de muchos lectores de analizar las propuestas y proyectos para lo que se ha denominado como “Corredor de la avenida Chapultepec”, ofrezco algunas. La primera propuesta es el proyecto presentado por autoridades del Gobierno del ...

Atendiendo las atinadas sugerencias de muchos lectores de analizar las propuestas y proyectos para lo que se ha denominado como “Corredor de la avenida Chapultepec”, ofrezco algunas.

La primera propuesta es el proyecto presentado por autoridades del Gobierno del Distrito Federal, que implica que se “entregaría” la avenida para que se construya sobre ella un paseo comercial, sin que se pague nada a la ciudad. Eso es —simplemente— privatizar un espacio público en beneficio de pocos. Fue lo que se intentó hacer con la torre Bicentenario, para “apropiarse” de miles de metros cuadrados en el bosque de Chapultepec; ese proyecto fue rechazado por la presión de muchos ciudadanos. Construir un segundo piso para peatones, sin resolver el tráfico en la superficie, no beneficia a nadie, excepto a los inversionistas que construirían y rentarían esos espacios. Cruzar como peatón o ciclista esa avenida seguiría siendo, como ahora lo es, una peligrosa aventura.

La segunda propuesta es más sofisticada, pero también es en beneficio de pocos e implica que los dueños de casas y edificios sobre la avenida Chapultepec vendan sus pequeñas propiedades a grandes desarrolladores, que construirían enormes edificios y que —además— se beneficiarían con importantes exenciones de impuestos de 12 a 20 años, para “impulsar el desarrollo urbano”. Esas dos opciones son —claramente— operaciones de especulación inmobiliaria, que beneficiarían a los inversionistas y no a los ciudadanos.

Hay una tercera alternativa, que no se ha mencionado por las autoridades y que es —curiosamente— la que más beneficiaría a los habitantes de esa zona. Sería convertir la superficie de la avenida Chapultepec en un paseo para peatones y bicicletas, dejando sólo calles laterales para tráfico restringido. Eso demostraría la intención de beneficiar primero a la gente. Todo el tránsito vehicular sobre la avenida sería bajo el corredor peatonal, uniendo los pasos subterráneos que ya existen, que van de la estación Chapultepec a la de Insurgentes. Ese proyecto implica hacer excavaciones —paralelas a la Línea 1 del Metro— en los dos sentidos. Los cruces transversales en las calles de Sonora, Sevilla, Valladolid, Medellín y Monterrey serían en la superficie y con semáforos, como están ahora. Ésa es una obra pública que primero tomaría en cuenta a los ciudadanos, que beneficiaría la circulación de autos y camiones, que se puede hacer por tramos y que no tiene que conceder “exenciones de impuestos”. 

La urgente construcción de la Cetram en Chapultepec debería ser la primera etapa de este proyecto, que puede transformar realmente esa zona de la ciudad. A nivel subterráneo se conectarían las circulaciones vehiculares para estacionamientos e intercambiar medios de transporte; a nivel superficial se tendrían los accesos, el  estacionamiento de bicicletas y motos y, en los siguientes, los servicios para los centenares de miles de usuarios que diariamente la usan. Sería —además— el inicio de un verdadero corredor público peatonal en la avenida Chapultepec, que demostraría claramente la voluntad de hacer una “ciudad para todos”.

Se ha anunciado una encuesta pública para que la gente de la zona exprese su aprobación o rechazo al proyecto. La primera observación es que es una encuesta manipulada, porque sólo se refiere al proyecto que se ha presentado. Votar sí o no, es lo mismo, porque no se tomó en cuenta a la gente o a la ciudad, a las que ahora se presentan alternativas que no las benefician directamente.

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