Concursos de arquitectura: el Palacio de Cristal

La primera obra de la arquitectura moderna se construyó en Londres en 1851 y fue resultado de un concurso internacional organizado por el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, y por el diseñador Henry Cole. En marzo de 1850, Inglaterra se propuso organizar la ...

La primera obra de la arquitectura moderna se construyó en Londres en 1851 y fue resultado de un concurso internacional organizado por el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, y por el diseñador Henry Cole.

En marzo de 1850, Inglaterra se propuso organizar la primera exposición mundial para mostrar su avance industrial y los productos de los países invitados (Auerbach J. A.The great exhibition of 1851. Yale University Press, 1999). Se escogió un lugar en Hyde Park y se fijaron los criterios que el edificio debía cumplir, pues se tenía que construir rápidamente para inaugurarlo el primero de mayo de 1851 y, además, tenía que ser desmontable.

El comité lanzó la convocatoria al concurso internacional. Se recibieron 245 proyectos —de 38 países— de los que se escogieron dos: el del arquitecto inglés Richard Turner y del francés Héctor Horeau. Sin embargo, cuando se estimó que el costo de construcción era de 300 mil libras y no era posible construirlos en un año, se rechazaron los dos. El problema fue enorme y el London Times publicó que la exhibición “…era un fraude y uno de los mayores absurdos que se habían hecho”. Además, el edificio no se podía inaugurar a tiempo.

En junio, el famoso jardinero Joseph Paxton, que había realizado en Chatsworth, el invernadero más grande que se había construido (1836), presentó un proyecto y su sistema constructivo a la comisión. Probablemente la fama de Paxton y la presión social hicieron que en julio se aprobara su proyecto, cuyo costo se estimó en 85 mil libras, para una superficie cubierta de siete hectáreas, 25 veces más que el proyecto de Turner, y a un precio tres veces menor.

Aunque parecía imposible, el Palacio de Cristal se construyó en nueve meses y con el costo estimado. Fue inaugurado por la reina Victoria el primero de mayo de 1851 y su éxito fue enorme: se exhibieron más de 100 mil artefactos de 15 mil expositores, y durante los seis meses que duró recibió seis millones de visitantes y con los ingresos se crearon los museos de Ciencias, de Historia Natural y el Victoria & Albert.

La increíble hazaña de Paxton tiene muchas explicaciones, la primera fue el talento de su diseñador; las siguientes fueron la coordinación del proyecto y la construcción, que implicó un sistema de producción prefabricada, la participación de grandes fabricantes y la extraordinaria planeación de la obra en la que participaron más de cinco mil obreros.

El tamaño del edificio revelaba su extraordinaria importancia: 1,851 x 456 pies y un crucero con una bóveda de 168 pies de altura. La obra de Paxton fue ejemplo de enorme creatividad; porque toda la modulación del edificio y sus componentes se basó en el tamaño del cristal disponible en esa época: 10 x 49 pulgadas. Esa decisión permitió que la construcción fuera posible usando un módulo de 24 x 24 pies para las columnas y trabes de fierro, que fueron prefabricadas con rapidez, para colocar millones de cristales en las fachadas, reduciendo los costos, y el increíble tiempo de montaje, algo que aún ahora es difícil de lograr. Al finalizar ese año el Palacio de Cristal se desmontó y se volvió a construir —en 1854— en el parque de Sydenham Hill, donde estuvo hasta 1936 cuando un incendio destruyó el maravilloso Palacio de Cristal.

Este antecedente explica el éxito de las Exposiciones universales y también que los arquitectos ingleses tengan más de 150 años diseñando edificios de alta tecnología.

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