La ciudad: su origen
Pocas metrópolis como la nuestra tienen su génesis y destino tan relacionado con el agua.
Algunos lectores han sugerido que el límite de este tema se extienda; y lo aprovechamos para insistir en que pocas ciudades como la nuestra tienen su origen y destino tan relacionado con el agua. Desde Tenochtitlan, hasta la actual zona metropolitana, esta ciudad ha tenido su destino condicionado por el agua, porque está en el centro de la cuenca del Valle de México, de manera que su futuro depende de los límites que esa situación le impone.
En Europa se ha desarrollado una metodología para la planeación urbana: el análisis de umbrales (threshold analysis), que estudia la capacidad del entorno de una ciudad para saber, con datos comprobables, su posibilidad de evolucionar, ya que alterar esos límites tiene consecuencias; como ha ocurrido con el agua en el Valle de México. En nuestra ciudad, demasiado poca es fatal, y mucha también; como la inundación de 1629, que duró cinco años y dejó 30 mil muertos. Esa tragedia puede explicar la obsesión por desecar los lagos, de los que sólo quedan rastros en Xochimilco y en Zumpango.
La desaparición de los lagos provocó graves consecuencias y una ellas fue la alteración del medioambiente, pues durante decenas de años hubo enormes polvaredas que los vientos dominantes llevaban a la ciudad. Ante eso, se realizó el Proyecto de rescate hidrológico del Lago de Texcoco (1965), de los ingenieros Nabor Carrillo y
Gerardo Cruickshank. Originalmente se asignaron al proyecto 10 mil hectáreas, en las que se construyó el lago Nabor Carrillo que, con una superficie de mil y una capacidad de 36 millones de metros cúbicos, ha mejorado las condiciones ambientales del valle. Posteriormente se han realizado otros proyectos para un “nuevo” lago en Texcoco, pero el más conocido es inviable, porque la diferencia de los niveles del terreno requeriría grandes taludes en el sur para contener el enorme lago, y porque estaría varios metros arriba del nivel del centro de la ciudad, lo que sería una grave amenaza (México: ciudad futura).
Uno de los proyectos más documentados es el que realizó Jorge Legorreta G. (El agua en la Ciudad de México. Universidad Autónoma Metropolitana-A, 2006). Legorreta fue jefe delegacional en Cuauhtémoc de 1997 a 2000, profesor en la UAM, y coordinador del Centro de Información del agua de la Ciudad de México, en la UNAM. Además, realizó una exposición sobre los recursos hidráulicos del Valle de México, donde postulaba que los lagos podrían ser recuperados parcialmente, y que era necesario crear presas en los ríos de las zonas altas de la cuenca del valle. Esa propuesta se concreta con el inicio de la construcción de presas que captarán agua de lluvia para hacerla potable, ya que el abasto de agua subterránea ha alterado gravemente el subsuelo, provocando problemas cada vez mayores.
Ante esa presión se ha planteado tomar más agua de otras cuencas, una iniciativa apoyada en la reforma a la Ley Federal de Aguas. Ésa es la última de las obras que se deberían realizar, porque representa una enorme inversión y un grave daño a la cuenca de extracción. Antes, se deberían realizar obras que se requieren urgentemente: el tratamiento y reuso de toda el agua del canal del desagüe y de los colectores profundos, que ahora se expulsa sin tratarla; y la separación de las aguas pluviales de las contaminadas.
