¿Son viables hoy, en México, las inevitabilidades democráticas?
Muchas elecciones faltan, todavía, para alcanzar el nivel de
confiabilidad que es norma en las viejas democracias consolidadas.
Desde hace algunos días, analistas de fuste y fusta diría Gil Gamés, han compartido con sus lectores y oidores, su convicción de que el triunfador inevitable en la elección presidencial del año 2018 en México, será López. De ahí la pregunta del título.
Nuestra democracia, nada nuevo le digo, es por demás imperfecta; muchas elecciones faltan, todavía, para alcanzar el nivel de confiabilidad que es norma en las viejas democracias consolidadas. Sin embargo, por encima de esta realidad, los elementos centrales, pienso, ya los tenemos.
Si además de ellos tomáremos en cuenta que, es la incertidumbre acerca del resultado de una elección lo que caracteriza a la democracia, ¿con base en qué elementos hoy, a casi año y medio de que llevemos a cabo la elección presidencial el año próximo, alguien podría afirmar que lo que veríamos sería, una inevitabilidad democrática?
Dicho de otra manera, ¿cómo es posible que alguien en su sano juicio afirme hoy, que nada podríamos hacer de aquí a junio del año 2018, con miras a impedir que López fuere elegido para el cargo de Presidente de la República por ser este hecho, inevitable.
En consecuencia, si aceptáremos como carentes de todo sustento ésas y otras afirmaciones de índole similar, ¿qué las explica y les da sustento? ¿Acaso la posición ideológica, y las filias y fobias de los que así opinan? ¿Corrección política también?
¿Imagina usted cuáles serían las reacciones en alguna de las viejas democracias consolidadas, si un buen número de analistas se manifestare, año y medio antes de la celebración del proceso electoral correspondiente, afirmando que el candidato populista que mantiene posiciones en cuestiones económicas, arrumbadas desde hace años en casi todo el planeta, en el basurero de la historia?
¿Qué pensarían los ciudadanos de esas viejas democracias, de los analistas que así se manifestaren? ¿Dudarían de su cordura y/o de su honradez intelectual o, por el contrario, apoyarían gustosos esa inevitabilidad democrática? Le doy un ejemplo de esto último: ¿Qué pensarían los lectores franceses, y televidentes y radioescuchas si quienes ahí opinan de cuestiones políticas, dieren como triunfadora inevitable en las elecciones presidenciales de este mayo, a la Sra. Marine Le Pen?
Lo menos, muy posiblemente, sería una caída del nivel de audiencia en los casos de canales de televisión y estaciones de radio, y una menor circulación de medios impresos. Por lo que respecta a los opinantes, el descrédito sería enorme. ¿Y entre nosotros, cuál ha sido la respuesta ante una situación más o menos similar? Aun cuando le parezca imposible, se elevó el prestigio y la aceptación de quienes opinan y se manifiestan en favor de la inevitabilidad democrática que hará, sin duda alguna según ellos, Presidente de la República a López.
Y usted, en los días que corren, ¿le parece objetivo y serio afirmar que López será, inevitablemente, el triunfador de la elección presidencial de junio del año 2018? De ser así, ¿cuáles serían los argumentos que daría usted, en favor de eso que llamo inevitabilidad democrática?
Por el contrario, al margen de cuál fuere hoy su posición respecto a uno u otra de los que son mencionados como aspirantes, ¿estaría dispuesto a desacreditar esa baratija de la inevitabilidad democrática, o preferiría dejarla pasar sin prestarle atención alguna?
Por lo demás, ¿por qué distraernos con lo que tardará en llegar, si tenemos tantos y tan graves problemas hoy?
