¿Reaccionarán algún día? ¿Propondrán algo, lo que fuere?

¿No se dan cuenta que el crecimiento mediocre y el estancamiento económico, son ya un peligro para la estabilidad del país?

La complejidad de la situación económica mundial, no deja de avanzar; cuando lo que nos golpea, más que la devaluación del yuan o el proceso que sigue llevando el precio del barril de petróleo a niveles más bajos, es el marasmo (Suspensión, paralización, inmovilidad, en lo moral o en lo físico), y la invisibilidad de los responsables de tomar decisiones, las cosas están graves.

Si al menos -dado lo que vemos en la escena económica mundial-, aparecieren para decirnos que están vivos, quizás albergaríamos una mínima esperanza de que, en un descuido, algo harán para enfrentar las dificultades las cuales, lejos de ser un pronóstico ominoso (Azaroso, de mal agüero, abominable), son el presente frente a nosotros.

¿Veremos en los próximos días –en lo que se refiere a políticas públicas–, algo que busque (Espero no verme como un ingenuo o iluso senil, más que juvenil) mover en verdad esta economía, más allá de los spots? ¿No se dan cuenta que el crecimiento mediocre y el estancamiento económico, son ya un peligro para la estabilidad del país?

Para nadie es un secreto sino algo público, obligado y urgente, que el Paquete Económico a entregar al Congreso en unos días –el 8 de septiembre a más tardar–, deberá contener una revisión y el ajuste consecuente, de las proyecciones de crecimiento para los próximos tres años. Las anteriores, implacablemente y sin dar tregua alguna a la incapacidad profesional, la realidad las echó por tierra, y hoy son ruinas.

¿Veremos dejar de lado el triunfalismo irresponsable, para dar paso a la objetividad analítica y a las proyecciones que estén más cercanas a la realidad, que enfrentaremos de aquí al año 2018?

Lo que hoy vemos en México, ¿es la regla en lo que se refiere a la actuación de gobernantes y funcionarios frente a una situación difícil como la que enfrentamos? ¿Esta desaparición de la escena política, es lo que hacen en otros países los responsables de elaborar, proponer y aplicar soluciones a los problemas? ¿Acaso el escapismo político, es la conducta de quienes en otras latitudes gobiernan?

Si uno revisare lo que se registra en no pocos países de América Latina -en lo relativo a situaciones críticas en materia de crecimiento económico, ¿vería lo que aquí parece ser el pan nuestro de cada día, escapar de sus responsabilidades, y esconderse?

¿Concibe usted a la señora Bachelet en Chile, haciendo bending para escurrir el bulto frente a éste o aquel problema?  ¿Lo vería en Alemania donde, lejos de esconderse, la señora Merkel da la cara, y llama a las cosas por su nombre? Es más, el ministro de Finanzas en el gabinete que rodea a la canciller alemana, ¿se escondió –sin dar la cara–, durante el último episodio de la crisis griega?

¿Cómo se forjan en las democracias, los prestigios sólidos y la credibilidad? ¿Cómo un político, sea éste gobernante, funcionario o legislador, se construye una imagen de responsabilidad en el servicio público? ¿Huyendo despavorido, o dando la cara, hablando con la verdad y proponiendo políticas públicas acordes con los problemas que a gritos exigen ser enfrentados?

Sé bien, ya no me chupo el dedo, que pedir que los nuestros actúen con firmeza y serenidad ante los problemas, es demasiado para los que se cayeron parados. Éstos, todavía hace unos días, ingenuos como el que más, veían el futuro luminoso y sin adversario al frente pero, de un momento a otro la realidad los desnudó.

Los responsables de su suerte, son ellos; solo ellos, nadie más.

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