No-Drama Obama

Los republicanos seguramente dirán que ha sido un mandatario arrogante, socialista, ideólogo de un gobierno demasiado grande.

Hoy es el último discurso de Obama ante el Congreso para hablar del estado que guarda EU, el State of the Union.

Es un discurso en el cual los mandatarios tratan de dejar en claro su legado como presidentes de la nación más poderosa del mundo.

¿Cuál es el legado de Obama? ¿Qué le escucharemos decir esta noche al Presidente norteamericano?

Obama me parece que trascenderá por ser ese presidente mesurado que siempre ha mantenido el cool. Un No-Drama Obama, como le llaman en parte del círculo rojo de EU. Por más que lo han intentado presionar a que sea más agresivo en sus respuestas a la crisis nacionales e internacionales, el Presidente de EU se ha mostrado ecuánime, muy adaptado a los nuevos tiempos entendiendo la presión que generan los ciclos de información 24/7; las redes sociales y la consiguiente falta de confianza en el poder y en las instituciones del Estado.

En los pasillos de la Casa Blanca se habla de querer enviar esta noche un mensaje que muestre a un Presidente que no ha sido temeroso, que ha sido decisivo y que ha sabido combinar la mesura con el atrevimiento ante un partido republicano sumamente obstruccionista.

Un Presidente que ha buscado hacerle frente a un entorno económico sumamente complicado –el más, desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX. Además de haber logrado sacar adelante una reforma al sistema de salud histórica; de buscar acuerdos y cambios para combatir el cambio climático como nunca antes; frenar la proliferación de armas nucleares y de invitar a los jóvenes estadounidenses a ser activos y participativos dentro de su comunidad y en su país.

Eso es lo que él y sus cercanos quisieran ver trascender como su legado. Pero por el otro lado están sus detractores que lo ven como un político titubeante y débil que en el ámbito nacional no ha sabido negociar con los republicanos, pero tampoco con una parte de su partidarios demócratas y por ello uno de los candidatos que busca sucederlo, Bernie Sanders, hace campaña completamente alejado de la labor de Obama.

Y en el ámbito internacional, Obama sienten que debe ser recordado no como el Presidente que abatió al líder terrorista más temido, Osama bin Laden, sino como el Presidente que permitió el nacimiento y crecimiento del Estado Islámico y el mandatario que no supo apoyar la Primavera Árabe. En su lugar hay una fuerte implosión de Oriente Medio y una relación deteriorada con el enemigo tradicional norteamericano, Rusia.

Los demócratas seguramente contrarrestaran estos comentarios señalando a Obama como un líder que ha logrado inspirar sin generar los escándalos que caracterizaron a George W. Bush y a su antecesor, Bill Clinton.

Pero los republicanos seguramente dirán que ha sido un mandatario arrogante, socialista, ideólogo de un gobierno demasiado grande que ha sido pasivo con las amenazas internacionales, como lo que ocurre en Oriente Medio, y muy amable con regímenes como el cubano, con quien ha restablecido relaciones sin exigir acciones concretas para asegurar el respeto a los derechos humanos.

Otros temas importantes en la Presidencia de Obama que formarán parte de su legado ha sido su activismo en favor de mayores reglas para la compra-venta y posesión de armas y sus acciones y falta de ellas en el tema migratorio.

Aun cuando ha firmado decretos en la materia para lograr mejorar la situación de quienes no tienen papeles para estar mejor en EU, también ha sido el Presidente bajo el cual se ha llevado a cabo el mayor número de deportaciones, con las consecuencias dolorosas de separación de familias.

Obama llega hoy a demostrar que el liderazgo en regímenes democráticos es complejo, con luces y sombras. Un 44.6% de los norteamericanos aprueban su labor; 51.5% lo desaprueba. El gran tema al final será, en lo inmediato, que parte de este porcentaje que lo desaprueba está tan enojado que está dispuesto a votar con el hígado y no con la cabeza en la elección de noviembre.

Lo primero llevará a un Trump o a un Cruz a la Casa Blanca; lo segundo a una Hillary. Veremos.

                                                  @AnaPOrdorica

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