El juego de la muerte (3)

A pesar de que podían abandonar el examen en cualquier momento, todos llegaron a las descargas de 300 voltios.

Cuarenta sujetos participaron en el primer experimento, a los cuales se les pagó cuatro dólares —aproximadamente 28 actuales—, cuyo intervalo de edad osciló entre 20 y 50 años, y el nivel educativo abarcó de secundaria a doctorado. Los resultados fueron sorprendentes. A pesar de que podían abandonar el examen en cualquier momento sin perder el dinero, todos ellos llegaron, sin dudar, a las descargas de 300 voltios (vigésimo interruptor) y 25 voluntarios (62.5%) continuaron electrocutando al aprendiz aullador hasta el final: 450 voltios (trigésimo interruptor). Antes de retirarse del sitio nadie fue a revisar cuál era el estado de salud del aprendiz. Cabe aclarar que ninguna de estas personas era un asesino o sicópata, al contrario, eran gente común que sufría al escuchar los gritos de dolor del aprendiz, sudaba, se mordía las uñas, se volvía hacia el investigador en espera de consejo.

En 1974, Milgram escribe en The perils of obedience: “Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un experimento simple en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos, la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La buena voluntad extrema de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio”.

Desde entonces se han realizado varias investigaciones similares obteniendo desenlaces parecidos. Llama la atención aquélla donde las mujeres fueron más proclives a obedecer a la autoridad. Una escalofriante es Le jeu de la mort (https://www.youtube.com/watch?v=64cuhc3vx5A), documental filmado en Francia en 2009. En él se recrea el experimento de Milgram, pero con el propósito explícito de circunscribirlo a la obediencia al poder de la TV. La máquina de electrochoques, las descargas, las preguntas, el aprendiz contratado y fuera de la vista del maestro, los gritos, todo fue duplicado; no obstante, hubo cambios. Los ochenta voluntarios pensaban que participarían en un programa piloto de un juego televisivo ficticio llamado La zone xtrême, por lo cual, se presentaban en un estudio de televisión rodeados por cien personas como público, quienes también creían que el concurso era real. En lugar del investigador con bata aparecía una animadora très mignonne, quien encomiaba al participante con frases preestablecidas para que acabara. Las cifras finales son estremecedoras, 81% de los participantes dieron hasta la última descarga y nadie del público protestó. Aunque la comparación entre ambos trabajos es complicada, la conclusión general es la misma: el hombre está desarmado contra la autoridad. Así, ocho de cada diez personas lanzarían misiles desde Mirages, jalarían gatillos de AK-47 y quemarían estudiantes porque la autoridad se los ordena.

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