El humanismo médico

Los médicos están obligados a dar un trato humanista a los pacientes y a sus familiares; sin embargo, generalmente no lo hacen.

¿Ha esperado horas a que lo atiendan en un consultorio médico a pesar de haber adiado la cita con anterioridad? ¿Ha soportado dolores infames durante tiempos largos encontrándose en un hospital? ¿Le han cancelado súbitamente citas ya programadas? ¿Se ha visto alargada su permanencia dentro de un sanatorio debido a que su intervención quirúrgica fue postergada? ¿Ha recibido recetas con nombres comerciales de medicamentos caros en vez de las substancias que los conforman, impidiéndole comprar los genéricos? ¿Le han realizado estudios cerebrales innecesarios cuando sólo se ha roto un dedo, porque dispone de un seguro médico? ¿Ha sufrido el síndrome de Robinson Crusoe en los pasillos de un nosocomio? Si usted es mortal, mi querido y espero que sano lector, seguramente habrá respondido que sí a varias de las preguntas anteriores. Además, sabrá con exactitud cuál es la justificación única para todas ellas: una emergencia azarosa. ¿Quiénes son estos individuos veleidosos que juegan cual dioses con nuestras vidas? ¿Por qué carecen de humanismo?

El siglo XV está entre los más revolucionarios de la historia humana. La ciencia produce y dispersa varias ideas encapsuladas en semillas intelectuales que germinarán rompiendo la cosmovisión tradicional del mundo occidental. Dos de sus aspectos fundamentales, uno material y el otro espiritual, quedan cimbrados. El primero empuja a la Tierra y la saca de la posición central que ocupaba dentro del sistema solar. En su lugar se ubica al Sol. El geocentrismo ha sido sentenciado a muerte. Para principios del siglo XXI ha fallecido cediéndole el paso al heliocentrismo. El segundo no ha corrido con tanta suerte, avanza pegajoso, muy lentamente. El Renacimiento ve surgir al humanismo, corriente filosófica que pregona otra substitución grande, inmensa. No permuta astros, sino seres. Promulga la desaparición de Dios como ombligo del mundo, y en su sitio, pone al hombre. Confronta al poder de la Iglesia y abre puertas para la formación de instituciones laicas. Como valores importantes tiene a la compasión, generosidad, cooperación, solidaridad, y apoya el desarrollo social basado en la libertad e igualdad. Claramente vemos que los ciudadanos actuales viven a años luz de este proyecto. Sin embargo, en pocos países, se ha logrado secularizar el estado e independizar la ciencia de las supersticiones y del pensamiento religioso. Una facción del humanismo, el humanismo secular, el cual es ateo o agnóstico, se apoya con fuerza en la ciencia y niega cualquier explicación espiritual de la realidad.

La medicina, como cualquier ciencia, busca eliminar la fe, la autoridad, el error y el yo dentro de su actividad y cuerpo teórico. Los médicos están obligados a dar un trato humanista a los pacientes y a sus familiares; sin embargo, generalmente no lo hacen. Ojalá que se sensibilicen, se trata de quitar dioses, no de añadirlos.

Fe de erratas. En la columna anterior, debido a una falla del editor, se escribió en el sumario de marras que la UNAM dio la espalda a los investigadores citados en el texto, lo cual es falso, únicamente se les recortó parte del apoyo económico, como bien se menciona en el texto.

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