Mensajes voynicheses

El aviso oportuno salva vidas, destruye imperios, crea fortunas

De pequeños todos descubrimos algún método para esconder mensajes. Atesoramos textos ocultos porque son secretos. Así de fácil. Hay tintas invisibles que se revelan con alguna poción. Se puede escribir en la clara de un huevo duro sin dejar rastros en el cascarón, para leer el escrito basta con pelarlo. Estos son los menesteres de la esteganografía, rama de la criptología que se encarga de ocultar mensajes.

Más allá de los juegos infantiles, la transmisión de comunicados puede ser algo serio. El aviso oportuno salva vidas, destruye imperios, crea fortunas. Cuenta una leyenda griega que Histiaeo, quien se encontraba en la corte de Persia, debía avisar a su yerno Aristágoras de Mileto de la inminente invasión persa. Tomó a un esclavo, lo rapó, tatuó en su calva el mensaje y lo envió una vez que el cabello había crecido. Al afeitar de nuevo su cabeza, los griegos se enteraron de los planes persas.

Otra rama de la criptología, la criptografía, tiene como objetivo hacer el mensaje ininteligible —cifrarlo—, ya sea transponiendo las letras o sustituyéndolas por otras. Un método esteganográfico, mencionado ya en la Edad Media, es el de la rejilla. Al que luego se le añadió la propiedad de cifrado en el siglo XVIII, creando las rejillas rotativas.

El asunto viene a colación debido a que a partir de 2000, Gordon Rugg, un psicólogo inglés, pensó que si el Manuscrito Voynich no es una lengua desconocida ni un código, entonces no contiene significado alguno. Él no concibe que un texto haya escapado a las habilidades descifradoras, por ejemplo, de quienes rompieron el código de la máquina codificadora nazi Enigma. Se ha pensado en la posibilidad de que fue un truco para estafar al rey Rodolfo II de Bohemia, amante de lo oculto, por un vivales, cerca de 1612. De acuerdo con Rugg, es posible generar las propiedades estadísticas del texto enigmático usando rejillas rotativas. Esta hipótesis cobró auge; sin embargo, recientemente se le han encontrado fallos. Actualmente, ningún criptógrafo piensa que el Manuscrito Voynich pueda ser descifrado jamás.

Veamos cómo funciona el método de la rejilla rotativa. Nuestro comunicado secreto será: FELIZ NOCHEBUENA. Primero se suman las letras del mensaje: son 15, el espacio no se cuenta. Se hace una tabla cuadrada par (4x4, 6x6, 8x8, ...) con el número de celdas suficientes para que entre el texto. La de 4x4 viene de maravilla. En cada cuadrado se escribe una letra del mensaje. Si quedan algunos libres, se rellenan con letras al azar.

Por otro lado, se toma un cartón donde se hace una tabla del mismo tamaño, se divide en cuatro zonas iguales y se numeran sus celdas del 1 al 4, de forma que la orientación de los números de cada zona esté rotada 90° a la derecha. Se escogen cuatro celdas de forma tal que no haya dos con el mismo número y se agujeran. Aquí elegimos las que están en negritas. Tanto el emisor como el receptor deben poseer la misma rejilla perforada.

La rejilla ya confeccionada se pone sobre el papel del mensaje, las celdas horadadas permitirán ver sólo cuatro letras de él. Ésas son las que se copian: EZOE. Luego se rota la rejilla 90° hacia la derecha y se escriben las cuatro siguientes. Este paso se efectúa dos veces más. Así, ya tenemos el mensaje codificado listo para enviarse: EZOE FLCB IEUA NHNX. Para descifrarlo, ponga la rejilla sobre un papel en blanco, pinte las cuatro primeras letras del mensaje en sus huecos. Gírela 90° y escriba las cuatro sucesivas. Repita eso dos veces más y voilá!

Si ama los secretos, mi subrepticio lector, con este método podrá divertirse un rato. SEVH ¿AOI BNCS SYÉ?

Temas: