Ayuda telefónica

Los malos entendidos se dan fácilmente cuando sólo se depende de la voz, por eso el juego del teléfono descompuesto.

Hace unos días, mientras intentaba poner un poco de orden en mis archivos, encontré un documento con una antología de las anécdotas más famosas sobre los problemas que enfrentan los profesionales de actividades relacionadas con las computadoras y las personas que las utilizan. Recuerdo que a veces nos reuníamos en la DGSCA, la dependencia de la UNAM donde trabajábamos, para actualizar el documento con los usuarios más ineptos y las situaciones inverosímiles. Luego hacíamos la recopilación internacional con colegas de otros lados. Estaba dividido en varias categorías, algunas que recuerdo son Internet, virus, impresoras, teclados, ratones. Había casos para morirse de la risa; sin embargo, el rubro con las mejores era el de asistencia telefónica. Los malos entendidos se dan fácilmente cuando sólo se depende de la voz, por eso el juego del teléfono descompuesto. Aquí le comparto una selección.

Pisando ratones

Una dama se comunica al centro de atención telefónica, porque la computadora que acaba de comprar se ha pasmado:

– La encendí, pidió un nombre y una contraseña. Se los di. Y ahora nada puedo hacer.

–Muy bien, señora, ¿qué ve en la pantalla ahora?

–Un paisaje de fondo y una barra inferior.

–¿Dónde está el cursor?

–¿Qué es el cursor?

–Una flecha en la pantalla.

–Ah, sí, ya la veo.

–Muy bien, muévala y póngala sobre la barra inferior donde dice “Inicio”.

–No puedo. No se mueve.

–Revise que la bolita del ratón gire libremente.

–¿Cuál bolita?

–La que está en la parte inferior del ratón.

–¿Cuál ratón?

–El dispositivo que se conecta a la computadora que tiene dos botones.

–¿Ratón? Ahhh, ¡el pedal!

Copiando discos

Una usuaria había comprado un programa, pero no podía leer el disco. Después de varios intentos infructuosos, se sospechó que tal vez el medio estaba dañado. Se le pidió que mandara una copia del disco para comprobar su integridad. Lo que recibió la compañía fue una fotocopia.

Una cervecita

Un individuo llamó preocupado para saber los términos de la garantía.

–Quiero saber si la garantía incluye al portavasos, es que lo rompí.

–¿Portavasos? ¿Cuál portavasos?

El usuario empleaba la bandeja donde se colocan los discos compactos para poner la botella de su cerveza.

Computadora hambrienta

Un hombre desesperado habló al servicio de ayuda telefónica explicando que su computadora se comía los discos.

–Los meto, pero no los saca. Ya he insertado como una docena y nada, no los escupe.

Cuando el equipo técnico la abrió, encontró los 12 discos adentro. El sujeto no metía los discos en la disquetera, sino los introducía por una ranura que tenía el mueble del aparato.

Computadora ciega

Una chica desesperada tenía problemas para imprimir la tarea que debía entregar al día siguiente. Le comentó al técnico que salía un mensaje en la pantalla reiteradamente, donde se leía “No encuentro la impresora”.

–Sí, eso es lo que dice, incluso ya giré el monitor hacia la impresora, pero la computadora sigue sin “verla”.

Profeta del wifi

Antes de que salieran al mercado las impresoras con conexión inalámbrica, estos aparatos debían de conectarse a las computadoras mediante un cable especial, que, de hecho, era muy grueso. Pero a una mujer no le funciona.

–Verá, ya conecté la impresora a la corriente, la encendí, pero no se puede imprimir.

–De acuerdo, ¿ha apretado bien los cables, el de la corriente y el que va a la computadora?

–Ah, ¿hay un cable que va a la computadora?

Tecla faltante

En Estados Unidos, la compañía Compaq ha considerado seriamente sustituir la instrucción Press any key to continue por Press Intro, debido a las continuas llamadas que preguntan dónde demonios está la tecla Any.

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