Sin maquillaje

AGUSTÍN MARTÍNEZ Reconociendo sus vastos conocimientos y mis dudas frecuentes, me interesaría saber cómo puedo identificar a la vista la carne de res de la carne de caballo, respecto a un trozo de carne fresca y aun sin cocinar. Don Agustín: es muy difícil hacerlo a ...

AGUSTÍN MARTÍNEZ

Reconociendo sus vastos conocimientos y mis dudas frecuentes, me interesaría saber cómo puedo identificar a la vista la carne de res de la carne de caballo, respecto a un trozo de carne fresca y aun sin cocinar.

Don Agustín: es muy difícil hacerlo a simple vista y aun con la carne cocinada muchos caen en el error al tratar de separar una de la otra. Los expertos recomiendan que para comenzar a saber distinguirlas vaya usted a un lugar donde vendan carne de caballo, familiarícese con ésta y después compárela con carne de res. La de caballo es de un color más rojo intenso y junto a la de res esta última se ve pálida. Al cocinar la de caballo tiene un sabor a “pasto” y crece al cocinarse. Ahora bien, entre estas dos y la de burro, la última se identifica más fácil, ya que regularmente lleva una corbata roja.

BEATRIZ (ASIDUA LECTORA DE SU COLUMNA)

Respecto al comentario de un lector y la respuesta en su columna relativa a los celos: Me parece que los celos, sobre todo los patológicos, conllevan algún grado del complejo de inferioridad, de parte del celoso, como se ejemplifica en la película española Te doy mis ojos.

Doña Beatriz: estoy de acuerdo con su comentario y esto de los celos provocados por complejos de inferioridad conocen también a los problemas de abuso sicológico, además del físico. 

OMBLIGOS

Esto le va a parecer extraño y no sé si sea algo por lo menos un poco común, pero me doy cuenta de que tengo horror de los ombligos, no me gusta verlos, me dan nervios y no me gusta ni siquiera que se hable de ellos. ¿Estoy mal del cerebro?

La respuesta no es fácil de expresar, pero sí, usted sufre de “omfalofobia”, miedo de tocar o hablar de ombligos. Ahora, tanto como llamarle enfermedad del cerebro es un poco extremo. Si puede usted vivir sin contacto con ombligos ajenos, fuera del suyo al que necesita tocar para lavarlo, entonces no me preocuparía mucho.

FCO. JAVIER GALLARDO

Mucho se dice que las enfermedades crónico-degenerativas, como diabetes e hipertensión, más que controlar se pueden curar, pero se reduciría considerablemente la clientela de los médicos, ¿qué hay de real en esto?

Tanto la diabetes como la hipertensión pueden ser tratadas y controladas, pero no “curadas” como ser eliminadas. Como he comentado en algunas ocasiones, estas dudas, bien válidas, resaltan desde el momento en el que para la “industria” de la medicina nos hemos vuelto “clientes” y no somos ya “pacientes”.

(OTRA) MAMÁ PREOCUPADA

Tengo un bebé recién nacido, el primero, y me acabo de dar cuenta de que llora pero no le salen lágrimas. ¿Será que en verdad no está llorando, sino sólo gritando o qué?

Las lágrimas le saldrán como al mes, y a más tardar hasta el tercer mes, esto es normal, no se preocupe. Ahora, si usted nota que se le “aguan” los ojos cuando no está llorando es posible que tenga los ductos bloqueados y en esta situación sí debe consultar con su pediatra.

CUBO DE RUBIK

¿Cuál es el menor número de movimientos que se necesitan para resolver este juego?

Si lo hace perfecto, con 17 basta.

Alfredo Lamont dará respuesta a las preguntas razonables, de interés general, que se envíen a su dirección electrónica.

alfredolam@outlook.com

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