Indagan las redes sociales de Rubalcava

En su afán por encontrar cualquier cosa que pudiera inculpar de enriquecimiento ilícito a Adrián Rubalcava Suárez, alcalde con licencia de Cuajimalpa, las autoridades locales ordenaron indagar todas sus redes sociales. Mediante oficio, la Fiscalía para la ...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

En su afán por encontrar cualquier cosa que pudiera inculpar de enriquecimiento ilícito a Adrián Rubalcava Suárez, alcalde con licencia de Cuajimalpa, las autoridades locales ordenaron indagar todas sus redes sociales.

Mediante oficio, la Fiscalía para la Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos urgió a la Policía de Investigación buscar cualquier cosa que lo pudiera vincular con Lenin Canchola, presunto delincuente que operaba en ese territorio. Ello, a raíz de una denuncia anónima enviada por correo electrónico, presuntamente por un trabajador de Cuajimalpa, quien, sin identificarse, exigió al fiscal Richard Urbina Vega “no echar en saco roto la denuncia”, pues “tengo miedo de que por culpa del alcalde la paguemos todos”.

La orden a los agentes de la PDI fue conseguir, a como diera lugar, todo el material posible que sobre el tema registraron las redes sociales, estuvieran o no vinculadas a Adrián, además de hacer una investigación de campo.

Un agente visitó la sede de la alcaldía y tomó fotos del edificio, quizá como prueba testimonial para demostrar a sus jefes de que sí fue al lugar. Las imágenes se asemejan más a las de un agente de bienes raíces que quiere promover alguna propiedad. En su reporte, el investigador dice haber hablado con personas que se dijeron empleados de la alcaldía y que describieron a Rubalcava Suárez como “un hombre muy poderoso y con muchas propiedades”.

No dieron más datos ni se quisieron identificar, por lo que en su reporte el policía sólo describe sus facciones, dando por hecho que son empleados de la alcaldía.

El reporte agrega que el alcalde llegó a su lugar de trabajo a bordo de una unidad tipo policiaca, sin balizar, y anota el número de matrícula. También imprime la dirección electrónica de varios portales donde se publican notas sobre el caso de Canchola, y eso es todo.

O sea, al funcionario le buscaron hasta por debajo de las piedras y no le han encontrado nada que respalde la denuncia anónima que desencadenó la investigación, el involucramiento de varias áreas de los gobiernos federal y local y de los poderes Judicial y Legislativo.

Si bien no se ha fincado hasta ahora ninguna acusación formal, la carpeta deja ver que le siguen buscando, pues hay un reporte de llamadas hechas por él y sus colaboradores desde que fue delegado por primera vez, en 2012.

Es público que Claudia Sheinbaum no lo quiere ni tantito, a pesar de que los morenos intentaron jalarlo a la 4T, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto.

Como la jefa de Gobierno optó por judicializar la elección y eligió a la fiscal Ernestina Godoy como su tapete favorito para operar sus venganzas, no se puede dar por cerrado el tema, a pesar de lo burdo del caso.

Quienes hayan tenido contacto con él, que se cuiden, porque al alcalde le están revisando hasta las recetas de cocina.

CENTAVITOS... Tan bien que había arrancado Víctor Hugo Romo con su ingeniosa campaña por la reelección en Miguel Hidalgo, y su equipo se la echó a perder al golpear a un ciudadano que grababa cómo quitaban material de su rival panista, Mauricio Tabe. El agresor fue identificado como Jesús Martínez Sánchez, hasta hace poco subdirector en esa alcaldía y líder de ambulantes en Polanco. Al querer suavizar el tema, Romo envió a su vocero de campaña, Raúl Paredes Peña, a reprobar cualquier agresión, pero la cosa salió peor, pues este cuate es un exconcejal del PAN que vendió al alcalde. Además, en redes empezó a circular una foto de Romo abrazado del agresor, donde se ve que son, al menos, muy, pero muy cuates.

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