El divorcio de Claudia con Morena

Al darse a conocer las primeras encuestas sobre las campañas para alcaldes en la Ciudad de México, algo no cuadra a los dirigentes Morena y a la jefa de Gobierno. Si en la mayoría de las encuestas Claudia Sheinbaum sale bien calificada, incluso por arriba del ...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Al darse a conocer las primeras encuestas sobre las campañas para alcaldes en la Ciudad de México, algo no cuadra a los dirigentes Morena y a la jefa de Gobierno.

Si en la mayoría de las encuestas Claudia Sheinbaum sale bien calificada, incluso por arriba del presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿cómo es que ni su partido ni sus candidatos tienen garantizado el triunfo?

Cierto que son los primeros sondeos sobre el proceso del próximo seis de junio, pero también es cierto que gran parte de los candidatos del partido oficial no son nuevos y que muchos de ellos incluso van por la reelección.

La respuesta a esta interrogante es que Morena no tendrá precisamente un día de campo en su intento de hacerse de casi todas las posiciones de alcaldes, concejales y diputados locales y federales.

Lejos de que las elecciones vayan a ser pan comido para los morenos, la contienda luce bastante reñida, pues el polo opositor de Va por México ha mostrado que será muy competitivo.

Además de que la contienda arranca con una lucha palmo a palmo en la mayoría de las demarcaciones políticas, el problema para Morena es que optó por candidatos bastante desprestigiados, que en 2018 habían llegado a cargos públicos por el efecto López Obrador.

Pero esta vez no está el Presidente en las boletas y ya cargan con el desgaste de más de dos años de gobierno. Además, el cambio que prometieron no se ha visto… Bueno, sí, pero para peor, pues eso de que “no somos iguales” es una verdad innegable: son mucho peores.

Desde las elecciones intermedias de 2003, la popularidad del gobierno de López Obrador, en ese tiempo en el PRD, se tradujo en votos para los candidatos del partido oficial. Lo mismo ocurrió en 2009, con el también perredista Marcelo Ebrard.

La triunfal racha terminó en 2015 con el gobierno de Miguel Ángel Mancera, quien llevó a su partido a una espiral de derrota, en una combinación de mal gobierno con el nacimiento del incipiente partido de Morena. El resto es historia.

Por eso llama la atención que Sheinbaum salga bien calificada, pero que ni su partido ni sus candidatos se beneficien de ello. Claro que son las primeras encuestas, pero si los números no cambian rápidamente, en la mente de los electores se fijará la percepción de que no son tan buenos.

A reserva de que se pongan sobre la mesa otras explicaciones, está claro que eso tiene que ver con el desastre de los gobiernos morenos en las alcaldías; la mala selección de candidatos y el distanciamiento que se percibe entre Claudia y el tema político-electoral.

La falta de identidad entre la jefa de Gobierno y su partido se debe a que es percibida más como un cuadro técnico, ajeno a la política. Claro que se está metiendo, pero por la vía judicial, para amedrentar a la oposición, utilizando a la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México.

Y aunque eso amedrenta a muchos opositores, no se traduce en beneficios para los candidatos de su partido. Sheinbaum no le sabe a la política; le dejó la chamba a un improvisado Héctor Ulises García, quien la arrojó a los brazos de René Bejarano.

Esos mensajes son leídos como que Claudia ni le sabe ni le interesa la operación política, lo cual fue aprovechado por personajes de baja calaña, muchos venidos de otros partidos, para meterse a las candidaturas de Morena.

 CENTAVITOS... El resultado de esto es un divorcio entre Morena y la jefa de Gobierno. La pésima operación mediante la cual se eligieron a los candidatos de la 4T ha ocasionado una peligrosa división, que cualquiera nota en el campo.

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