Destapan corcholatas para CDMX
¿Será muy difícil ponerle nombre a los que traen dolor de hígado desde mitad de semana?

Adrián Rueda
Capital político
Más de un hígado morenista se debió haber estrujado luego la deferencia que Andrés Manuel López Obrador tuvo ayer con los secretarios de Seguridad Pública federal y local, Rosa Icela Rodríguez y Omar Hamid García Harfuch, por su lucha contra el crimen.
El Presidente utilizó su mañanera del miércoles —realizada en la sede del gobierno capitalino— para dar a conocer que la incidencia delictiva del país y de la ciudad van a la baja, y ayer identificó a los responsables de ese éxito.
“El jefe de la Policía de la Ciudad de México está haciendo un buen trabajo, y lo mismo la procuradora Ernestina Godoy; y Rosa Icela Rodríguez me ayuda muchísimo en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana”, afirmó el tabasqueño.
Agregó que la capital del país es hoy más segura que Nueva York, Chicago y otras ciudades del mundo, y que esto “no les gustará a nuestros adversarios”.
Independientemente de que sus datos sean ciertos o no, lo interesante del caso es que el Presidente haya exaltado públicamente el trabajo de
García Harfuch, a quien no se había atrevido a mencionar.
Esto abre las puertas a las especulaciones sobre las corcholatas —como coloquialmente se les ha llamado a los aspirantes al gobierno—, que deberán ser considerados como probables candidatos a suceder a Claudia Sheinbaum en 2024.
De Rosa Icela no es extraño, pues todo el mundo sabe que es de los afectos presidenciales y que su equipo está operando para la candidatura de Morena en la capital. Por eso no sorprende que su nombre haya sido mencionado como posible candidata.
Sobre la fiscal Ernestina Godoy, a quien también tiene en sus afectos, todo el mundo entiende que el reconocimiento a su labor como fiscal sólo fue una cortesía, pues la carnala nomás no da el ancho. Lo que sí llama la atención es la mención a Omar
Hamid, con quien López Obrador se mostraba poco reacio, debido a que el jefe policiaco trabajó anteriormente para otras administraciones, aunque siempre en instituciones de seguridad.
Y es que para muchos solamente con un perfil como el del jefe policiaco, la 4T podría retener la capital de la República, pues no está afiliado a ningún partido político y la percepción es que lo ha hecho bien atendiendo la principal demanda ciudadana.
Que el Presidente lo haya reconocido públicamente lo pone en la vitrina de los “probables”, lo cual, por supuesto, le acarreará ataques, sobre todo provenientes del interior de la propia administración de Sheinbaum. Y no se necesitaría ser genio para adivinar de dónde llegará la primera andanada. Cuestión de revisar algunos nombres que no han sido mencionados en Palacio como probables abanderado de la 4T en la ciudad.
¿Será muy difícil ponerles nombre a los que traen dolor de hígado desde mitad de semana?
Seguro no, pero mejor guardarlos, no se vayan a molestar.
CENTAVITOS
Primero a la Fiscalía General de la República se le cae el caso de Emilio Lozoya como testigo estrella contra la mafia del poder; ahora Miguel Ángel Vásquez se le cae a la fiscal de la CDMX para borrar el mancerismo en la capital. Ambos exfuncionarios se habían acogido como testigos colaboradores para que, a cambio de empinar a sus excompañeros en temas de corrupción, libraran la cárcel o tuvieran penas muy bajas. El chiste es que ninguno de los dos aportó pruebas de sus dichos y ambos chivatones están juntos en el Reclusorio Norte, lo cual debe ser una bocanada de aire para los exfuncionarios de Miguel Ángel Mancera y de Enrique Peña Nieto.