Con Marcelo y Omar, otro gallo cantaría a Morena

Pero qué necesidad tenía Morena de andar sufriendo extra, pues cada vez crecen más las dudas sobre si el partido oficial podrá conservar la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno de la CDMX, las dos posiciones más importantes de las que estarán en ...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Pero qué necesidad tenía Morena de andar sufriendo extra, pues cada vez crecen más las dudas sobre si el partido oficial podrá conservar la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno de la CDMX, las dos posiciones más importantes de las que estarán en juego.

Los morenistas decidieron jugársela con dos mujeres: Claudia Sheinbaum para la Presidencia y Clara Brugada en el gobierno capitalino. Y no se trata de misoginia, pero en sus manos tenían a los candidatos que les podrían haber garantizado el triunfo sin sobresaltos.

Si Andrés Manuel López Obrador le hubiera cumplido el acuerdo a Marcelo Ebrard para hacerlo candidato a sucederlo, y si hubiera apoyado a Omar Hamid García Harfuch para la Jefatura de Gobierno, la 4T iría en caballo de hacienda.

Además de ser el mejor preparado para llegar al Ejecutivo, Ebrard generaba simpatías incluso en los sectores adversos a Morena, donde empresarios, sindicatos, líderes eclesiásticos, gobiernos y buena parte de la sociedad civil lo apoyaban.

Porque podrá ser antipático y soberbio, pero el cuate se ha preparado toda la vida para ser Presidente, algo que, para su desgracia, no logrará, porque en 2030 estaría ya muy viejo y el país será muy distinto.

Si bien a nivel nacional Sheinbaum mantiene ventaja en las encuestas, hay cierto nerviosismo de que los mexicanos salgan en masa a las urnas. Y no porque apoyen necesariamente a Xóchitl Gálvez, sino para castigar a Morena.

Porque, a diferencia de Marcelo, a quien todos ubicaban más al centro, Claudia se ha mostrado como una radical que ofrece seguir las políticas de López Obrador, que han molestado a buena parte de la población.

Queda claro que la candidata de la 4T no quiere —o quizá no puede— diferenciarse del actual mandatario, y no ha podido quitarse la percepción de que es una calca de quien la hizo candidata.

En lo referente a la capital del país, la oposición tenía miedo de que Morena eligiera a García Harfuch; estaban claros que contra el Batman no tendrían ninguna oportunidad. Cuando Morena anunció que era Brugada, los opositores hicieron fiesta.

El tema para Morena es complicado, pues Clara cae y sus posibilidades de ganar disminuyen rápidamente, Santiago Taboada ya le dio alcance y empieza a rebasarla, todo el mundo lo ve.

Bueno, todos menos Brugada y su equipo, que no quieren ver que los números se mueven, y se concentran en los que les acercan las empresas que tienen contratadas, que les dicen que van arriba dos dígitos.

Y “será el sereno”, pero si Morena hubiera adoptado el pragmatismo, con Marcelo y Omar Hamid como candidatos, este arroz ya estaría cocido. Pero les ganó el dogma y se fueron con Claudia y Clara, por lo que el triunfo se complica.

Por mucho que sus consultores recomendaran a los morenistas llamar a Xóchitl candidata del PRIAN —así, sin el PRD— para cargarle el descrédito de los partidos y evitar que se presente como aspirante sin partido, la hidalguense busca desmarcarse.

CENTAVITOS

Quien se metió en camisa de once varas —y a ver si no mete a su jefe, Ebrard, en el paquete— es el aspirante morenista a alcalde en Álvaro Obregón, Javier López Casarín, quien no se destaca precisamente por brillante. Pero esta vez desde su cuenta de X salió el mensaje: “No me jodas, se vio muy pendeja Claudia, no supo responder nada”. Aunque el candidato marcelista se quejó de que su cuenta fue hackeada, nadie le cree, sobre todo porque la candidata y su jefe no son precisamente buenos amigos.

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