Los derechos políticos de las mujeres
Teresa de Jesús Mojica Morgan* La participación política de las mujeres es la historia de todas nosotras, las de hoy y las de antes. Pensar en la evolución y los cambios políticos por los que ha pasado mi género, sin mirarlo desde mis ancestras. Mi abuela 1920 y mi ...
Teresa de Jesús Mojica Morgan*
La participación política de las mujeres es la historia de todas nosotras, las de hoy y las de antes.
Pensar en la evolución y los cambios políticos por los que ha pasado mi género, sin mirarlo desde mis ancestras. Mi abuela (1920) y mi madre (1942), mujeres de campo, vivieron y sobrevivieron la discriminación por género, color y raza.
A inicios del siglo pasado, mientras estaba vigente la constitución de 1917, ninguna mujer tuvo formalmente calidad de ciudadana. El artículo 34 de la Constitución establecía que serían ciudadanos sólo quienes, teniendo la calidad de mexicanos, hubieran cumplido 18 años siendo casados, o 21 si no lo eran. Esto, naturalmente, excluía a las mujeres, al grado de no resultar relevante ni su registro de nacimiento, como fue el caso de mi abuela TQ, quien jamás pudo festejar su cumpleaños.
Mi madre, quien de niña tenía como máximo anhelo aprender a leer, se encontró con la oposición férrea de mi abuelo, que textualmente le decía “no te permito estudiar porque te harás lista y ya no querrás obedecer”. Evidentemente, la obediencia era un atributo deseable de las mujeres de entonces y lamentablemente hay quienes siguen deseándolo ahora. Finalmente aprendió a leer en clases nocturnas clandestinas a la luz de una vela.
Para nuestra fortuna, así como las mujeres guerrerenses de mi familia, hubo muchas desobedientes a quienes debemos nuestra inclusión en la actividad política, así como el ejercicio de los derechos adquiridos. Hoy por hoy, nuestra participación debe ser algo cotidiano y natural; el único camino que nos puede llevar a esa igualdad sustantiva de la que hablamos.
El día de ayer, fui testigo de las desafortunadas palabras del diputado federal del PVEM, Antonio Cuéllar Steffan, quien afirmó “… No se puede incluir la perspectiva de género en el Poder Judicial, las cuotas no se pueden aplicar en la designación y conformación de tribunales porque los hombres son mejores para el estudio de expedientes y la aplicación de la justicia…”, ejemplo burdo que luego hizo extensivo a la práctica de la cardiología.
Como legisladora guerrerense, me queda afirmar que el camino hacia la equidad es todavía largo y que si bien las leyes establecen y formalizan la igualdad de derechos políticos y civiles entre los géneros, la realidad es que persisten muchas barreras de discriminación que todavía no hemos superado.
Como diputada federal, me comprometo a seguir trabajando para que las nuevas generaciones de mujeres puedan ampliar sus derechos políticos hasta lograr su inclusión de manera paritaria en todos los ámbitos donde se ejerce el poder y se toman decisiones importantes para la vida de las personas, mujeres y hombres.
*Diputada federal. PRD
