Tensión en las Malvinas
Argentina ha reivindicado invariablemente sus derechos, con un categórico rechazo a la usurpación territorial británica.
En 1833, Reino Unido, apoyado desde entonces por Estados Unidos, se apoderó mediante una agresión militar típica de las potencias coloniales, de las islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sándwich del Sur, que formaban parte del territorio de la República Argentina, como legítima heredera del imperio español, conforme al principio uti possidetis iure (“como poseías, poseerás”), aceptado y validado a través de los siglos por el derecho internacional.
Argentina ha reivindicado invariablemente sus derechos, con un categórico rechazo a la usurpación territorial británica.
El intento de recuperación de las Malvinas en 1982, como resultado de la política nacionalista ultraderechista de la junta militar en turno, encabezada por Leopoldo Galtieri, en nada afecta una posición de principios, asumida por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández con dignidad, valor y entereza.
En palabras del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (Mopassol), una de las más importantes organizaciones de la sociedad civil argentina y sudamericana, las Malvinas “encarnan un sentimiento arraigado y representan una verdadera causa nacional que incluye a la gran mayoría de nuestro pueblo… (…) Argentina puede sostener su derecho de soberanía por una serie de razones históricas, políticas y geográficas, además de otras razones jurídicas reconocidas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, entre ellas el principio de integridad territorial de un Estado soberano y la exigencia planteada a las potencias que mantienen posesiones coloniales de avanzar en el proceso de descolonización…”
Es importante tener en cuenta que las Malvinas figuran entre los 16 territorios bajo dominio colonial de los que se ocupa el Comité de Descolonización de la ONU. En diez de esos casos, Reino Unido es la potencia ocupante. Y subraya el Mopassol: “Pero no se trata solamente de una rémora del pasado en pleno siglo XXI. El enclave colonial permite al imperio el saqueo y la depredación de nuestros recursos naturales y… representa un grave peligro para toda la región”.
Ya he documentado que la existencia de las bases militares británicas en las Malvinas, las Georgias del Sur y las Sándwich del Sur, forma parte de la globalización de la OTAN y de la creciente presencia de esa entidad belicista supranacional en América Latina. Peor todavía, Londres ha mantenido un constante trasiego de armas nucleares en los territorios usurpados a la República Argentina, en flagrante violación del Tratado de Tlatelolco.
La situación parece encaminada hacia una escala de mayor gravedad, toda vez que un diario británico de sólida reputación, The Daily Telegraph, dio a conocer el pasado día 12 de enero, que los altos mandos militares británicos consideran “diversas opciones militares” conforme crecen las tensiones entre Reino Unido y Argentina en torno a las Malvinas. Más tropas, navíos de guerra y aviones de combate Typhoon, uno de los cazas multifuncionales de tecnología avanzada.
Se estudia asimismo la posibilidad de llevar a cabo una “demostración de fuerza”, con ejercicios navales militares en el Atlántico Sur, que podrían incluir el Grupo de Fuerza de Tarea de Respuesta Rápida de la Real Armada, una flotilla de destructores, una fragata, un submarino y comandos de la Infantería de Marina. O bien, el alto mando británico podría optar por el envío de la 16ª Brigada de Asalto Aéreo, una fuerza de tarea aerotransportada de más de ocho mil soldados de cinco batallones de infantería, incluidos el Segundo y Tercer regimientos de paracaidistas.
En marzo se llevará a cabo un referendo en las Malvinas, para preguntar a sus actuales habitantes si desean que se mantenga la situación de las islas como territorio ultramarino de Reino Unido. Se trata de un ejercicio viciado de origen, en pos de una legitimación imposible; ya que la prolongada usurpación británica favoreció la inmigración de súbditos de la corona. Las Malvinas son argentinas y más temprano que tarde, habrá de llegar el día de la justicia.
