Los derechos políticos de las mujeres
Tenemos una innegable responsabilidad que obliga a crear políticas públicas para generar la paridad de géneros en nuestra sociedad.
Hoy no podemos concebir la vida cotidiana sin la participación activa de las mujeres en todos los ámbitos. Recordemos que este género en México representa 52% del padrón electoral, 24.6% son jefas de familia, 41.8% de las mujeres son parte de la población económicamente activa (PEA), 95.9% combina sus actividades extradomésticas con los quehaceres domésticos, así lo reportó el INEGI.
Es una realidad que las mujeres mexicanas bien podemos definir el rumbo de nuestro país; hemos ocupado espacios que hasta hace algunos años eran casi imposibles de lograr. Sin olvidar que sigue existiendo la desigualdad de género, podemos dar cuenta de los avances y retos que tenemos en este 2013.
Tenemos una innegable responsabilidad que obliga a crear políticas públicas para generar la paridad de géneros en nuestra sociedad; iniciativas que impulsarán y protegerán a las mujeres para que conozcan sus derechos y ocupen más que una cuota de género, el lugar que les corresponde.
Y es que la Organización de las Naciones Unidas considera que uno de los problemas estructurales de México es justamente la violencia contra las mujeres. Ya sea en el ámbito público y/o privado, estima que es necesario que el Estado implemente una política integral que acabe con esta problemática y pide la atención de los tres niveles de gobierno. En donde principalmente centra su preocupación es en armonizar las leyes y códigos locales con los instrumentos internacionales, estandarizar los protocolos de actuación de las instituciones de procuración e impartición de justicia, mejorar la prestación de servicios, protección para mujeres y niñas víctimas de violencia, mejora de los registros administrativos y, por supuesto, estandarizar estadísticas sobre violencia contra las mujeres.
Es importante señalar que México tiene una deuda histórica; recordemos que fuimos de los últimos países de nuestro continente en reconocer los derechos políticos de las mujeres, y que en pleno Siglo XXI podemos celebrar el voto femenino, pero esto no significa que tenemos los mismos derechos políticos, sociales y económicos; la igualdad de género definitivamente ha repercutido en las decisiones políticas de nuestro país, se han delineado diversos hechos históricos, entendamos que las mujeres debemos ser participantes activas y no observadoras de los proyectos nacionales.
El poder político y toma de decisiones es un tema en el que tenemos que poner especial atención; la tendencia respecto a las legislaturas muestra que el número de diputadas y senadoras ha aumentado paulatinamente; sin embargo, tenemos la contraparte en el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, donde la constante de los últimos años nos remite a un número muy reducido, por decirlo de otra forma, incipiente.
Para la historiadora Enriqueta Tuñón Pablos, “otorgar los derechos políticos a las mujeres atrajo a un mayor número de votantes; de esta manera, el gobierno creó una plataforma de apoyo para la consolidación del sistema”, en donde la incursión de mujeres en el sufragio ha fortalecido claramente la vida política de nuestro país.
Este año sin duda será de gran valía para todas nosotras en el ámbito político, pues tendremos elecciones en 14 estados de la República, donde se elegirán dos mil 181 cargos públicos el próximo 7 de julio; se renovarán Congresos locales y la gubernatura de Baja California. Entre los estados que tendrán procesos electorales se encuentran: Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.
El tema de cuota de género no sólo es un triunfo con las pasadas elecciones presidenciales; este es nuestro año, el año de las mujeres. Lograremos nuevos espacios y tenemos que seguir trabajando desde los diferentes ámbitos que nos ocupan para cerrar la brecha que nos separa de una real igualdad sustantiva.
Existe sin duda la necesidad de implementar medidas que garanticen la igualdad entre hombres y mujeres, en el marco de un estado moderno, democrático, transparente y justo. Las acciones positivas y la transversalidad impactan directamente en este proceso de democratización de nuestra sociedad. En tanto prevalezcan la desigualdad y discriminación, es una obligación para nuestro país contar con medidas que garanticen los derechos humanos de las mujeres.
*Presidenta de la Comisión de Equidad y Género. Senado de la República
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