Los derechos humanos de las mujeres
Los derechos humanos son un privilegio que hoy disfrutamos, tanto mujeres como hombres; éstos se han logrado en diferentes etapas de nuestra historia y gracias a algunos movimientos de menor magnitud pero que al final de cuentas nos han valido para ser lo que hoy en día ...
Los derechos humanos son un privilegio que hoy disfrutamos, tanto mujeres como hombres; éstos se han logrado en diferentes etapas de nuestra historia y gracias a algunos movimientos de menor magnitud pero que al final de cuentas nos han valido para ser lo que hoy en día somos: ciudadanos con derechos y obligaciones, libres para tener diferentes creencias religiosas, partidistas y de estudiar lo que queramos.
Las mujeres son las que más se han beneficiado en esta evolución gracias a su lucha constante de trabajadoras, inquebrantables e inigualables, que buscan un lugar digno y respetado dentro de una sociedad, lamentablemente aún controlada por los varones.
Paradójicamente, uno de los factores que han contribuido a los logros de las mujeres han sido las crisis económicas, que desde décadas atrás han devastado a la nación, porque ante éstas muchos padres de familia han salido del país en busca de un proyecto nuevo de vida y de una estabilidad y ello les ha permitido hacerse cargo de su patrimonio, de sus hijos y hasta de su suegra. Al tomar la vacante que dejó el jefe de familia y las responsabilidades que ello conlleva, las mujeres han alcanzado un empoderamiento, que demuestra que tienen competencias a la par de los hombres y en muchos casos con mejores resultados.
Todo ello en muy poco tiempo, si consideramos que antes del 17 de octubre de 1953 las mujeres no tenían ni voz ni voto, electoralmente hablando. A partir de esta fecha se empezó a escribir una nueva historia para las mexicanas. Hoy, a casi 60 años de este decreto, el panorama es completamente diferente; a la fecha hemos tenido cuatro candidatas para la Presidencia de la República: Rosario Ibarra, Cecilia Soto, Patricia Mercado y Josefina Vázquez Mota. Estas cifras irán en aumento, pues el “sexo débil” ha demostrado que sólo lo es de dicho, porque en realidad resulta ser más animoso que el “sexo fuerte”. Habrá quienes piensen y digan que eso es muy poco para la época en la que vivimos, llena de ciencia y avances tecnológicos, pero creo que hay que darle tiempo al tiempo, el cual se encarga de poner las cosas en su lugar y lo está haciendo.
La historia, sin duda, nos ayudará a entender el presente y mejorar el futuro, pues aunque no justifico las malas actitudes de los varones, también creo que no es fácil para muchos adaptarse a esa idea de que ya no somos los únicos proveedores en el núcleo familiar o en la sociedad. Tengo la firme idea de que la educación en la casa, en la escuela, en la sociedad, ha sido la pieza fundamental para lograr estos derechos, especialmente de las mujeres. La educación es la que ha abierto nuevos horizontes y ha sembrado en las nuevas generaciones la semilla de la igualdad de mujeres y hombres para el bienestar colectivo.
Está claro que falta mucho por hacer, ¡sí!, pero el mejor aliado será el trabajo de ambos para la prosperidad de todos.
* Estudiante de la
Licenciatura en Ciencias
de la Comunicación. UAEH
